El mundo no deja de girar, y en 2013 ha volado


| ESPECIAL |

  • Termina un año lleno de sucesos en el ámbito internacional
  • Hacemos un repaso a los más importantes

La Tierra no deja de girar y los acontecimientos no dejan de suceder. Este año 2013 el panorama internacional ha vivido momentos que, de nuevo, han cambiado el curso de la historia y podrían llevarnos hasta ese “futuro mejor” que tanto se espera, y más en fechas tan emotivas como las que estos días vivimos. Uno de ellos fue un simple papel administrativo, el alta hospitalaria de una paciente paquistaní que llevaba meses en rehabilitación en un hospital de Reino Unido después de recibir varios disparos en el cráneo y el cuello cuando se dirigía a la escuela con varias compañeras. El día 4 de enero de 2013, Malala Yousafzai recibía el visto bueno de los médicos y continuaba con su lucha por los derechos civiles y, en especial, por los derechos de la mujer. Desde aquel momento han sido múltiples las veces que se ha mostrado a aquella joven con velo que recitaba su discurso frente a Naciones Unidas diciendo: “un niño, un profesor, un libro y un lápiz, pueden cambiar el mundo”. Un discurso que ponía los pelos de punta y alzaba un grito por la libertad y la educación en Pakistán, y en el resto del mundo.

Y el mismo año en el que Malala regalaba sus palabras por el cambio y los derechos humanos, uno de los hombres más ilustres de la historia nos dejaba huérfanos de su valentía, de su saber y de su razón: Nelson Mandela, líder sudafricano y principal figura de lucha contra el apartheid, nos dejaba el 5 de diciembre de 2013 con una larga e intensa vida a sus espaldas. Sudáfrica renació de sus cenizas gracias a él, y el resto del planeta reforzó y se unió en lucha por la no desigualdad racial. A su funeral acudieron cientos de personas, entre las que se encontraban las personalidades más importantes e ilustres del panorama internacional. Aun hoy se siguen llevando a cabo homenajes y referencias hacia él, y seguro será recordado por mucho más tiempo del que nosotros podremos vivir. Demos gracias a aquellos dioses que pudieron existir por su alma invicta, porque sin él el mundo no sería un poco más feliz.

Lástima que aquel acto en memoria de Mandela vaya a ser más recordado por la estafa de interprete del lenguaje de signos y el mal humor que se gasta la señora Michelle Obama con su marido, quien no sabemos si también habría mandado espiar a la Primera Ministra de Dinamarca, Helle Thorning-Schmidt. Y es que desde que se hiciera público el enfado de otra de las “señoronas” del mundo, Angela Merkel, al enterarse que el presidente norteamericano habría mandado pinchar e interceptar sus llamadas telefónicas, se ha ido deshaciendo una madeja de hilo que ha acabado por sacar los trapos más sucios de la política de EEUU. La sociedad internacional se llevó las manos a cabeza, más que por el hecho en sí (el cual ya era más que un suponer desde hacía décadas), porque por fin éste pudiera tener unas pruebas que poner sobre la mesa. La trama de espionaje de los Estados Unidos ha sido solo una de las “anécdotas” de la película americana en la que podría decirse que vivimos.

Pero para película, la de la reencarnación de Hugo Chávez tras su muerte, o por lo menos para el actual presidente de Venezuela Nicolás Maduro. Su muerte conmocionó pilló por sorpresa a todos, y la duda sobre el futuro del país acaparó todos los medios de comunicación. El día 3 de marzo de 2013 moría en el Hospital Militar de Caracas moría el comandante venezolano, según las informaciones oficiales, a causa de un cáncer que le había sido diagnosticado en 2011. Pero igual de “exagerada” que fue la reacción de su muerte, se desarrolló la posterior campaña electoral en Venezuela y el mandato de su nuevo presidente, Nicolás Maduro. El gobernante era acusado de comprar las elecciones por su opositor, Capriles, quien se quedaba por debajo por un ligera diferencia de votos. Pero estas críticas no serían nada en comparación con las llevadas a cabo por los medios internacionales respecto a las apariciones del comandante Chávez a su discípulo Maduro, una vez en forma de pájaro y otra vez en forma de mancha en una pared. Veremos cómo se desarrolla el primer cumpleaños de Maduro como presidente de Venezuela, y el primer año del país sin su apreciado comandante.

Pero si de países huérfanos hablamos, algo sí se quedan los británicos este año. Otra de las figuras políticas más importantes de todos los tiempos, para bien o para mal, desaparecía: Margaret Tatcher, la “dama de hierro”, moría en su domicilio a los 87 años de edad muy tranquilamente. La que fuera la primer Primer Ministro de Reino Unido y líder del Partido Conservador británico entre 1979 y 1990 decía adiós poco tiempo después de que parte de su vida se llevara a la gran pantalla con la película “La Dama de Hierro”, protagonizada por Meryl Streep y ganadora no solo de numerosos millones de dólares y euros, si no de premios y referencias de la crítica.  Su muerte suscitó tanto pena como crítica en la sociedad, pues su labor como Primer Ministro de Reino Unido pasó en aquella época por más penas que glorias.

Por suerte, podemos dejar de comentar las desapariciones de figuras internacionales de relevancia, pero no podemos dejar de hacer referencia a aquellos que siguen a la carrera política, o casi. Este año 2013 para el famosísimo expresidente de Italia, Silvio Berlusconi no ha sido del todo bueno: Berlusconi era condenado a cuatro años de prisión por fraude fiscal y, tres meses más tarde, el Senado italiano votaba a favor de su expulsión del ámbito parlamentario. Además, siguen los frentes abierto de “Il Cavaliere”, entre los que destacan sus desmanes corruptos y sus relaciones más que amistosas con jóvenes bellezas. Aunque no ha sido lo único a lo que ha tenido que enfrentarse Italia: la catástrofe de Lampedusa, naufragio en el que murieron cientos de inmigrantes, volvió a abrir la herida de la xenofobia en el país y las recientes imágenes de los abusos y vejaciones a las que tienen sometidos a los supervivientes no ayudan.

La que también “casi” deja su carrera política este año ha sido Cristina Fernandez Kirchner, presidenta de Argentina. Hospitalizada durante varios días a causa de una cirugía cerebral, tras mes y medio de baja volvía al trabajo mostrando una imagen inmejorable, rodeada de peluches y sorprendentemente sin vestir ese luto que no se quitaba desde hacía más de tres años, momento en el que muriera su esposo. Sin embargo, su aparición sana y cuidada representa todo lo contrario de la imagen que puede verse estos días en su país: saqueos, manifestaciones, huelgas, violencia… Argentina termina el año con unas circunstancias muy difíciles y duras que, veremos a ver, si llegan a alguna parte.

Y en Argentina nos quedamos, pues la personalidad del año ha pasado la mayor parte de su vida en este país latino. Si sorprendía al mundo la retinada del Papa Benedicto XVI, quien se sentía incapacitado para llevar a cabo sus labores como Jefe de la Iglesia, más sorprendente ha sido la fumata blanca que rodea al nuevo elegido para el cargo: el Papa Francisco. Humilde y cercano, sus muestras de cariño y, por que no, “normalidad” han sorprendido a los medios internacionales y la imagen de la Iglesia ha conseguido humanizarse un poco más. La ligera modernidad que presenta en cuanto a sus ideales ha conformado la mayor parte de las sorpresas y también esperanzas de muchos creyentes ajusticiados por la historia y las ramas más radicales de la Iglesia Católica.

Finalmente, el transcurso de la historia este año no dejará de tener sus manchas de sangre. La mayor parte de ellas procede de un lugar llamado Siria, un país que actualmente vive una de las guerras más sangrientas y brutales. Son continuos los ataques entre el ejército y los rebeldes, y son continuas las muertes. Esperemos que el reciente Tratado de Control de Armas, aprobado por la Asamblea de las Naciones Unidas, pueda conseguir algo aunque sea para un futuro. Un país arrasado, apenado, hambriento y desesperado que pide a gritos una salvación, que no llega. Y es que el resto del mundo tampoco es que esté para echar cohetes: la crisis mundial que ensombrece desde el año 2008 ha derivado en continuos problemas políticos y un estallido general de insatisfacción por parte de la sociedad civil. Es raro escuchar un solo país de Europa que este año no haya pasado por varios disturbios y jornadas de manifestación. Del mismo modo, resurgen las ideas más represivas y fascistas: varias han sido las víctimas que el conocido partido griego Amanecer Dorado se ha llevado por delante, y mucha es la represión que hoy viven los homosexuales en Rusia.

No ha sido un año bueno para el mundo, tampoco malo. Lo que sí ha sido es un año lleno de acontecimientos y noticias. Han desaparecido muchos, pero como comentábamos al principio, han aparecido otros. No es un buen momento para la política mundial, pero ha quedado patente que se pueden dar patadas en el culo. Y es que con trabajo, esfuerzo, unión y verdaderas ganas de paz, todo se puede conseguir. Esperemos que este año que llega apriete un poco más las tuercas a los que un día decidieron creerse invencibles y superiores del resto, y también lo haga a aquellos que toleran lo que ocurre.

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Categorías:Internacional

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