Los campos cada vez más estrechos


| ANÁLISIS |

Joaquín desbordando en su etapa verdiblanca. FOTO: fiebrebetica.com

Joaquín desbordando en su etapa verdiblanca. FOTO: fiebrebetica.com

Hace unas semanas, escuchaba a un profesor de la Universidad Complutense, el cual ejerció durante varios años como periodista deportivo, afirmar que la Liga de España quedaba lejos de ser la liga más fuerte del mundo. Mi reacción nada más escuchar aquello, fue la de asentir al son que pronunciaba la frase. No podía estar más de acuerdo. Muchos son los motivos para respaldar esta idea, entre ellos evidentemente el enorme despilfarro económico existente. Otro podría ser la masiva dramatización de los jugadores cuando reciben una entrada, sea de la magnitud que sea. Lo que conlleva a una mayor confusión por parte del colectivo arbitral. Cuanto más intentes engañar al árbitro, mayor dificultad tendrá este para poder acertar o no a la hora de señalar una infracción. Pero dejando aparcados los temas de índole no futbolística, vayamos al juego, a buscar el motivo táctico por el cual muchos aficionados prefieren ver un duelo entre equipos ingleses y no españoles.

La pérdida de la posición de extremo posiblemente sea uno de los principales factores, por el cual muchos amantes del balompié aborrezcan en ocasiones partidos entre equipos españoles. En nuestra Liga, se ha instaurado un modelo de juego muy elaborado, donde la reiteración de pases reina en los céspedes. El constante control de la pelota se ha apoderado de la gran mayoría de los clubes, y se ha perdido en gran cantidad la vertiginosidad y decisión a la hora de encarar la portería rival. Si estamos hablando de verticalidad en un equipo, evidentemente nos viene a la cabeza la figura del extremo, el jugador de banda. Por el contrario, el control del balón pertenece al centrocampista o al defensa central a lo sumo. En esta obviedad futbolística, es donde reside una de las principales causas de esta “envida” que tenemos a la Premier League.

En el fútbol ya está inventado todo, aunque siempre hay cabida para nuevas aportaciones o innovaciones, que supongan una nueva variante en un equipo. En el fútbol actual, ha habido un antes y un después muy señalado, que ha cambiado por completo el modo de entender el fútbol. Este punto de inflexión lo originó el Barcelona de Guardiola. Deleito y sorprendió a cualquiera que siguiera este deporte. Ganaba los partidos con asombrosa facilidad, pero lo más importante de todo, derrotaba a sus rivales con un control del balón casi absoluto. Y cuando no tenían el balón, volaban para recuperarlo y hacerse con él en apenas unos segundos. Pase tras pase dormían los partidos sin dar opción alguna a replica. Todo su fútbol lo basaban en el centro del campo, en la reiteración de toques y en el apoyo colectivo.

Guardiola, pieza clave en el juego de toque. FOTO: 20minutos.es

Guardiola, pieza clave en el juego de toque. FOTO: 20minutos.es

Este ideal futbolístico, llevo al Barcelona a lo más alto, numerosos éxitos y un reconocimiento mundial y unánime que pocas veces se había producido. El Barsa renunció a los extremos, su juego se desplegaba por el centro trazando en ocasiones paredes imposibles. Bien es cierto que laterales como Alves se encargaban de dar la amplitud necesaria al equipo, pero aún así, pocas veces veías al Barsa llevar a cabo una jugada por banda. La precisión que tenían los jugadores en sus botas hacía posible que jugaran tan juntos y tan rápido. Ahora bien, este Barsa tenía ingredientes más que de sobra para permitirse este juego. Coincidieron una serie de jugadores y un entrenador que sabían muy bien lo que hacían, y que eran los mejores en ese estilo, así que quien osara tutearles se llevaba 4 o 5 goles.

Una vez consagrado el Barsa del conocido tiki-taka, las imitaciones salieron a la palestra en un abrir y cerrar de ojos. El fútbol entero creyó en la posibilidad de mejorar su juego probando a ser Xavi o Iniesta. Se olvidaron de las bandas, se estrechaba cada vez más el campo, y todos se lanzaron al juego de las paredes casi imposibles de hacer. En España se apreció (y se aprecia) este cambio sobretodo. Los diestros se colocan en la izquierda y los zurdos en la derecha. Su pierna buena siempre busca el centro del campo. Se forman unos vacíos en la banda que en ocasiones se echan de menos. Este hecho, se traduce en un fútbol mucho más previsible, la aglomeración de jugadores en el centro del terreno de juego, permite al defensor leer la jugada antes de que ocurra. Se forma un bloque muy unido y replegado en el centro y se consiguen desbaratar la mayoría de las jugadas. El lateral sigue al interior hasta que se topa con el centrocampista que sale a la ayuda, o con el central que adelanta un par de pasos su posición.

No estoy criticando este ideal futbolístico, pero sí reclamando una mayor participación de los extremos. Repito, extremos, que no interiores. A quién no le agradaría volver a ver el típico uno contra uno del hombre atacante de banda y el lateral, aquellas luchas insaciables entre el desborde y el aguante. Quien no echa de menos el bombardeo de centros con su posterior testarazo. Desaparecer no ha desaparecido, pero sí se ve en pequeñas dosis. El juego interior es el dominante en el fútbol español, y aunque sea vistoso también, hace que la explosividad de los partidos decaiga, originando así el bostezo en más de una ocasión para el aficionado. Hombres como Joaquín en su etapa bética, Denilson, De Pedro, Figo, Savio o Gustavo López, ya cuesta verlos en algún campo. Cuesta ver el recorte, la bicicleta y desborde, el autopase o el desafío de velocidad al que se sometían extremos y laterales.

Retomo la frase el profesor en la que decía que la Liga de España no estaba a la altura. Realizando la comparación con otras ligas, la Premier fundamentalmente, atisbe el problema en el poco dinamismo que se veía al atacar en España. Necesariamente dinamismo implica velocidad, competitividad, descaro. Fue ahí cuando recordé la posición de extremo puro. Cuando recordé la falta que hacía en España este tipo de jugadores. Cuando recordé la suerte que tienen los ingleses de poder presenciar partidos tan movidos y emocionantes.

Walcott, controlando un balón con el Arsenal. FOTO: foxsportsasia.com

Walcott, controlando un balón con el Arsenal. FOTO: foxsportsasia.com

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Categorías:Deportes, Fútbol

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