La injusticia de ser sometido a una lista


| ANÁLISIS |

Lebron James, número uno del ranking | Foto: ESPN

Lebron James, número uno del ranking de la ESPN, prestigiosa cadena de deportes. | Foto: ESPN

Cada año y como previa al inicio de la frenética temporada NBA, la prestigiosa ESPN hace un ranking en el que aglutina a todos los jugadores de la liga y los clasifica. El modo de hacerlo es simple. Comienzan con el considerado peor de la liga y acaban encumbrando a uno como puesto más alto de la lista, y por ende de la competición. El idílico diez perfecto.

Ahora bien, pocas veces una lista de estas características ha sabido valorar de una forma objetiva a todos los afectados, y mucho menos ha encontrado la unanimidad en el resultado. Al final, se trata de una valoración bastante personal, cuyo enfoque individual puede verse reducido por un mayor número de participantes en la elección. La ESPN, por muchos profesionales y expertos en la materia que haya utilizado, no se escapa de esta norma.

Un sistema simple pero con matices

El sistema usado para calificar es bastante sencillo. Una serie de analistas, periodistas y colaboradores de la cadena puntúan a todos los miembros de la liga del uno al diez. Se hace una media y a partir de ahí se le asigna un puesto en el ranking en odiosa comparación con el resto.

Por ejemplo, el año pasado en el subsuelo de la NBA teníamos a Eddy Curry, por aquel entonces agitatoallas en Miami y miembro honorífico del club de los pívots baratos y que nadie quiere por los que verano tras verano suspiran los de south beach. Al otro lado, concretamente 499 puestos más arriba, el círculo se cerraba en el mismo equipo con Lebron James, diez indiscutible para los expertos de la ESPN.

Un matiz importante es que el ranking hace una previsión del puesto correspondiente en la temporada venidera, no de la anterior. Y digo que es un matiz importante porque este año los aficionados claman contra una lista a la que consideran poco objetiva y que pone más de manifiesto la subjetividad de los ‘jueces’ que su intento por ser asépticos y justos.

Temporada 2013-2014, año de despropósitos

El ranking de esta temporada otorga el dudoso honor de peor jugador a alguien que ni siquiera ha pisado el parquet en temporada regular. A Royce White, drafteado el año pasado por los Houston Rockets y traspasado en verano a los Sixers -de donde ha sido cortado-, le han pesado de forma decisiva tanto su comportamiento como la ansiedad que padecía. Al otro lado repite el rey de la liga, Lebron James, confirmando su dominio absoluto de la competición.

Sin embargo, prácticamente ninguna de las discusiones alrededor del ranking vienen por estos dos jugadores, sino por los 498 restantes que rellenan el espacio intermedio y cuyas posiciones crean controversia a causa del agravio comparativo.

Y así, encontramos a uno de los jugadores que más han mejorado y llamado a hacer buenos números en la pintura como Nikola Vucevic en el puesto 97. Por delante, otros pívots como Drummond o Valanciunas a los que se les avecina un futuro incierto, bien sea por la dura competencia en el quinteto del primero o por la falta de actitud competitiva del segundo.

Si hablamos de la dura competencia por un puesto en el quinteto, los dos que han puesto en más apuros por ello a su entrenador hasta “conformarse” con ser sextos hombres son JR Smith y Jamal Crawford. Ambos poco reconocidos por unos analistas que los sitúan con más de 90 jugadores por delante. Un par de estos son OJ Mayo (91) y JJ Redick (92). La perspectiva de Mayo puede ser buena en su nueva etapa en los Bucks tras su nefasta temporada en los Mavericks, donde nunca pudo mantener una regularidad. Redick no deja de ser un gran tirador que tiene algunos recursos más que la media de los jugadores de su estilo, pero que claramente está por detrás de Crawford y Smith.

JR Smith celebrando una canasta con una curiosa pose. | Foto: ESPN

JR Smith celebrando una canasta con una curiosa pose. | Foto: ESPN

El papel de sexto hombre es el que tiene todas las papeletas de ‘sufrir’ el siguiente jugador a analizar, Danny Granger. Poco más de treinta puntos, una dura lesión y el adelantamiento por la derecha de Paul George como líder del equipo le han dejado en un posición delicada, al menos en el equipo. Por lo visto, estos argumentos no son suficientes para unos analistas que lo sitúan en el puesto 69, perdiéndo tan solo, otra vez la misma cifra, apenas unos treinta puestos en el ranking. No se pueden perder menos puestos con menor trabajo.

Rudy Gay en el puesto 55. Cualquiera que haya seguido mínimamente al alero desde su llegada a los Raptors sabrá de la incidencia que ha tenido en la mejoría del equipo. Mucho más maduro que en Memphis, donde ya comenzaba a estancarse, ahora parte desde el inicio del curso con la etiqueta de jugador franquicia y con ganas de demostrar su nivel. Con todos estos factores que allanan su futuro este año, duele ver a jugadores como Luol Deng -en cuesta abajo- por delante.

Siguiendo la línea de los jugadores franquicia, nos encontramos a DeMarcus Cousins, uno de esos para los que se inventó la frase: “capaz de lo mejor y de lo peor”. Eso sí, si partimos de la base de que es un ranking objetivo, apenas encuentro dos aspectos en los que salga peor con uno de los que se encuentra por delante: Serge Ibaka. Evidentemente, el primero son los tapones y el segundo es el uso de la cabeza. Más allá de estos dos factores, que a mi juicio no son tan decisivos como nos quieren hacer ver, Cousins supera al hispano-congoleño en el resto. Variedad de recursos en ataque para anotar, visión de juego o menor previsibilidad son algunos de los aspectos que me harían poner a DeMarcus, al menos, por delante de Serge Ibaka.

Alimentando al monstruo Kobe Bryant

“Si me ves peleando contra un oso, reza por el oso”. Esto lo escribía el 24 de los Lakers poco después de sufrir la lesión que lastró el épico final de temporada que estaba dejando en la retina de los aficionados. El tendón de aquiles tuvo la culpa, y desde entonces no ha hecho más que trabajar para no sólo volver cuanto antes, sino hacerlo como mejor jugador.

Para ello, Bryant lo fía todo a su insuperable fuerza de voluntad unida a una competitividad fuera de los límites. Sabiendo esto último, la ESPN ya calificó a los Lakers como el duodécimo equipo de su conferencia. Más motivación para él.

Cantidad de críticos auguran un oscuro futuro para Kobe. No paran de llenar su vaso a base de gotas pequeñas pero que van aportando a su motivación. Sus 35 años, el desmantelamiento del equipo, la dura lesión… La gota que ha colmado el vaso ha sido el ranking sobre el que gira este texto. En él, Kobe Bryant figura en el puesto 25 de los que previsiblemente serán los mejores jugadores de la liga. Los analistas se basaron en su lesión y su edad, coincidiendo en señalar que nunca más volverá al nivel anterior al traspiés.

La conclusión, al menos por mi parte, es bastante clara. Ya pueda tener 35 años, ya pueda haber sufrido una gravísima lesión o ya pueda tener un mal equipo alrededor, no existen 24 jugadores mejores que él en la liga. Su trayectoria, su motivación y su competitividad no deben quedar en el olvido, pasados a segundo plano por factores “circunstanciales”.

Kobe Bryant está situado en un polémico 25º puesto. | Foto: ESPN

Kobe Bryant está situado en un polémico 25º puesto. | Foto: ESPN

De aspirantes para el MVP a fuera del Top 10

Eso debieron pensar al ver la lista dos de los jugadores que al menos aparecían en las quinielas (aunque luego todo se redujera al consabido Lebron vs Durant). Tony Parker y Carmelo Anthony completaron las mejores temporadas de sus carreras. El primero además llevó a su equipo a las Finales de la NBA, para más inri.

Ambos todavía con margen de mejora, copan el puesto 12 (Parker) y el 15 (Anthony) de un ranking que no les ha valorado lo suficiente. Si pensamos en lo que pueden hacer la próxima temporada, al menos en lo personal, vemos como en un principio Parker se va a hacer con las riendas del equipo ante la caída de Ginóbili y Duncan. Por otro lado, Carmelo afronta su último año de contrato, y como todos sabemos, suele ser casualmente el curso que deja un mayor rendimiento en el jugador. Motivos más que suficientes para haber contado con ambos al menos unos puestos más adelante.

Un rey y cuatro príncipes

Sorprendentemente, una de las zonas del ranking que menor “conflicto” ha creado han sido los puestos que van del primero al quinto. Una año más, la corona corresponde al doble MVP de la temporada y que otea desde su horizonte un terna de cuatro aspirantes con más o menos posibilidades de asaltar el trono. El primero y que mayor batalla presenta, Durant, lleva varios años a un nivel que en otras temporadas le harían indiscutible número uno. La perspectiva es que hasta que el rey no afloje, poco más se puede hacer.

Chris Paul es un justo tercero y en la cuarta posición aparece uno de los mayores saltos que se recuerdan. Del 26 a puesto de diploma olímpico se ha traslado la barba de la liga, conformándose como todo un superclase. Por detrás, un Westbrook que ha llevado a otra dimensión aquello de que “no echas de menos algo hasta que lo pierdes”. Que se lo digan a los Thunder.

De esta forma se pone punto y final a un ranking que, siendo realistas, ha conseguido su propósito, que no es otro que el de crear debate y meter el mono de NBA en el cuerpo a pocos días del inicio, sin olvidar a todos los que se irán acordando de la lista durante la temporada. Apuéstenlo todo al 25.

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Categorías:Baloncesto

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