Gareth Bale, las claves del éxito


| ANÁLISIS |

Gareth Bale en un partido con el Real Madrid | FOTO: Cuatro.com

Gareth Bale en un partido con el Real Madrid | FOTO: Cuatro.com

El fútbol vive de momentos. Con total seguridad afirmo que no soy el primero en utilizar esa acepción. Es una de las máximas de este deporte. Cuando el viento sopla a favor, la velocidad con la que encaras lo que te viene será mayor.

El Real Madrid está intentando aclararse para poder llegar a esa corriente de aire que le impulse en juego y resultados. Para ello, tendrá que arreglar varios factores que le impiden encajar todas las piezas. La vuelta de Xabi Alonso, que los delanteros empiecen a hacer correctamente su función por la que a final de mes cobran, recuperar a Isco de su bajón y, de lo que me compete hoy hablar a mí, ver al verdadero Gareth Bale.

En la actualidad, la corriente opinativa que genera cualquier noticia, sea relevante o no, supera cualquier expectativa puesta en ella. Con el futbolista galés no iba a ser para menos. Más si cabe con la escasa participación en el juego combinativo o de ataque del futbolista en los partidos ante Juventus y Barcelona. Que si bien no deja de ser cierto, poca o nada de culpa tiene ante el clima de su llegada con la temporada ya comenzada o su nulo español.

De él se han dicho muchas cosas. Que no era un fichaje primordial para Ancelotti, que fue un capricho más de Florentino Pérez debido al fichaje de Neymar por el F.C. Barcelona, que es el causante de la venta de Özil, que su precio ha sido desorbitado, que no ha hecho pretemporada…

Dejando de lado si Bale vale o no esa cantidad – se lo dejamos a nuestros amigos los economistas -, vamos a centrarnos en lo estrictamente deportivo.

Está claro, desde una visión analítica de la pretemporada del Real Madrid, que el fichaje de Gareth trastocó los planes de Carletto a la hora de proyectar una plantilla con posesión de balón y buen juego. Juntar en un mismo once a Modric, Isco u Özil pasó a ser una mera fantasía que nunca llegaría a producirse en partido oficial. Sentar en el banquillo a un hombre de 100 millones de euros sería inaudito e insensato. Y Carlo valora su puesto como entrenador, no lo duden.

Fue aquí cuando el míster italiano modificó lo que en un principio tenía en mente para adaptarlo a la inclusión del galés (“véndeme a Özil, pero Di Maria y Khedira son insustituibles“). La idea era muy simple. Con Cristiano y Bale en el mismo equipo, sería un suicidio privar a los blancos de su mejor arma: la velocidad.

La encrucijada no termina aquí. Mucho críticos se han cebado – quizás en exceso – con el estado de forma del galés que, juicios morales a parte, era evidente que no estaba en su momento más álgido gracias a su no pretemporada. Pero habrá que tener en cuenta su deseo de vestir de blanco y la poca palabra que pudo tener Daniel Levy para dejarle afrontar su “sueño de jugar en el Real Madrid“. No miente. Hay imágenes que lo atestiguan.

Y la tercera complicación radica en dónde colocar esta pieza. Su sitio idóneo sería el sector izquierdo. Pero eso es coto privado de Cristiano Ronaldo. Parece que su lugar podría ser la derecha. Aunque, quién sabe si no acabara de delantero centro – dadas además las necesidades blancas en ese lugar -. No sería nada extraño. Empezó de lateral izquierdo y ahora juega de extremo derecho. Un nómada en las alineaciones.

Gareth Bale en el Bernabéu | FOTO: elconfidencial.com

Gareth Bale en el Bernabéu | FOTO: elconfidencial.com

No hay que olvidar tampoco que la Liga BBVA no es la Premier League. Y que los contrarios no juegan igual al Tottenham – con todos mis respetos -, que al Real Madrid. Al que esperan atrás agazapados y cerrando espacios. Aunque ahí ven a Cristiano. Un súper clase que vino con la vitola de desequilibrador y virguero y que se ha convertido en un ser insaciable de hacer goles.

Él es un futbolista con unas actitudes y aptitudes físicas y técnicas que no dejan espacio a la duda. Sus arrancadas explosivas pueden prolongarse a lo largo de un partido gracias a su sobresaliente condición física. Una notable destreza para poner centros al área y un formidable golpeo de balón que hace imposible al guardameta adivinar hacia dónde se curvará el cuero hasta que se lo encuentra encima.

Sea de la forma que sea, Gareth Bale esta hecho para triunfar. Es su constitución y está en el equipo perfecto para ello. Así que, para que los madridistas no se asusten y que los rivales no se confíen, estas pueden ser las claves para que el 11 madridista se gane a los que ahora le ‘pegan’.

CLAVES

Antes de nada, debemos tener en cuenta los problemas que ha tenido el galés desde que dubutase con el Shouthampton. Treinta lesiones, de mayor o menor gravedad, que le han tenido lejos de los terrenos de juego muchos partidos.

Las más impresionantes datan de 2007 y 2009, cuando tuvo que operarse de una rotura de ligamentos del tobillo derecho y del menisco de la rodilla izquierda. Casi nada. Ahí no acaba la cosa. Ha sufrido dolencias en el talón, glúteo, espalda, hombro, cadera, ingle, isquiotibiales… El Real Madrid deberá andar con mucho ojo y cuidarle como merece un jugador de su talla.

Ahora sí. En primer lugar, no cabe duda que para que Gareth Bale funcione se le debe buscar un sitio en el terreno de juego donde explotar sus virtudes.

Ancelotti, lo que ha jugado el galés –que no ha sido mucho-, le ha colocado de manera insistente y autoritaria –parece que ese será su sitio- en la banda derecha. La posición de Ángel di María. La izquierda es propiedad y sello de Cristiano Ronaldo y sólo un desplazamiento de posición del portugués podría generar que la pieza del 11 se trasladase de banda.

La opción uno es la, hasta ahora, utilizada y la que el italiano ya ha admitido que será la línea a seguir. Jugar en la derecha tiene su lado bueno y su lado malo. Lo negativo, evidentemente, es que se le cortan las alas. Sería muy previsible su tendencia a irse al interior –sólo favorecido por un lateral en su banda de amplio recorrido-. Pero una vez hecha la diagonal posee un disparo con su pierna izquierda capaz de promover peligro desde cualquier posición de ataque que imaginen.

La opción dos. En la banda izquierda, su juego sería otro. La conducción de balón sería más veloz dado que escondería el esférico al rival y sus centros al área mucho más peligrosos para la defensa. Y, además, existiría la posibilidad de ir permutando la posición con un Ronaldo que actuaría de delantero. Difícil de imaginar en los planes de Carlo que, además, ha dicho que estaría loco si no pusiese a Cristiano en la posición en la que se encuentra cómodo.

Opciones de Gareth Bale en el ataque madridista

Opciones de Gareth Bale en el ataque madridista

Una vez el futbolista tenga su sitio asignado, vamos a meternos en materia. ¿Qué tiene Gareth Bale como para que Florentino haga un desembolso tan tremebundo por su zurda? Vamos a ello.

Físico

No está en su mejor momento y, es más que probable, que aún tarde varias fechas en llegar a ser lo que puede ser. Pero es indudable que es su principal arma. Una mezcla de velocidad, fuerza y potencia que cuando cabalga con espacios se convierte en un séptimo de caballería por sí mismo. Una gota de agua a imagen y semejanza de Cristiano Ronaldo en ese aspecto.

No hay que olvidar tampoco que, de joven, llegó a ser más que un prometedor velocista y que recorre cien metros en once segundos. No es el mayor prodigio técnico del mundo cuando tiene el balón en los pies –aunque no se desenvuelve nada mal-, pero le sobra con su velocidad y su fuerza corporal para sobrepasar cualquier barrera.

DNI

Me explico. Es un jugador todavía muy joven. Tiene tan sólo veinticuatro años y su vida futbolística dista mucho de estar ya terminada. Le queda lo mejor de su carrera y eso se lo va a dar al Real Madrid, donde además, va a madurar. La presión global que existe sobre el Santiago Bernabéu no puede ser comparable a la de White Heart Leane. Aún así, su amigo Luka Modric, acostado ya sobre los regazos de la titularidad, será de vital importancia para su integración en el grupo.

Además de todo esto, es galés. Y me dirán, ¿y qué? Pues yo lo explico. Al ser de Gales, la posibilidad que su selección se clasifique para una fase final de Eurocopa o de Mundial es realmente lejana. Si no lo ha conseguido el bueno de Ryan Giggs en estos 22 años que lleva en el fútbol, permítanme dudar que Gareth Bale lo logre. Esto juega a favor del conjunto blanco, que tendrá a una de sus máximas estrellas descansada todos y cada uno de los veranos de ahora en adelante. Jugoso.

Goleador

Durante sus años en Londres ha experimentado un crecimiento más allá de la madurez futbolística. La reconversión de este jugador en diferentes posiciones de la plantilla del Tottenham no ha pasado desapercibida.

Empezó jugando de lateral izquierdo. Un defensor con una proyección ofensiva espectacular y con una punta de velocidad que volvía loco al rival. Viendo ese potencial tan asombroso, en 2011 pasó a ser un extremo puro. En el recuerdo siempre quedará ese hattrick en Milán ante el Inter. Maicon, uno de los mejores laterales derechos del mundo, no supo dónde meterse.

Pero no acabó ahí su meteórica ascensión hacia el gol. La temporada pasada, Andre Villas Boas decidió utilizar a Gareth por todo el frente de ataque, detrás del delantero centro. El resultado fue fascinante. Aparecía por cualquier flanco y, por supuesto, por el medio. Terminó la temporada anotando 26 goles en Liga y fichando por el Real Madrid.

Es, en definitiva, un jugador TOP. Un peldaño por detrás de Cristiano Ronaldo y Messi, pero compartiendo el tercer cajón de esos superdotados del balón con Neymar. Un futbolista capaz de resolver un encuentro con una genialidad –el balón parado es otra de sus nuevas virtudes- y que, además, hace equipo. Porque llegó a Chamartín con las ideas muy claras. ‘’Mi espejo donde mirarme es Cristiano. Yo aquí vengo a ser uno más, a sumar’’.

Hay que tener paciencia con él. Lleva dos meses de retraso con el resto de sus compañeros y ponerle en la forma idónea para él y para el grupo será el principal aval para un Ancelotti que ya ha escuchado el runrún típico del Bernabéu.

Este es Bale y esto es España. Donde cualquier error se convierte en bomba y cualquier noticia pasa a ser de interés mundial. Vestido de corto, Gareth, te toca volar.

Por Imanol Echegaray García

Sígueme en Twitter: @ima_etxega

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Categorías:Fútbol

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