La Real y la Champions


| ANÁLISIS |

Zurutuza, Vela y Sefereovic celebrando un gol/ FOTO: Agencia EFE

Zurutuza, Vela y Sefereovic celebrando un gol/ FOTO: Agencia EFE

Nos ubicamos en el País Vasco. Temporada pasada. Un grupo de futbolistas valientes y talentosos sorprenden en una liga donde Madrid y Barcelona son los únicos equipos que tienen plaza europea asegurada. Buen trato de la pelota, verticalidad cuando se requería, y una seña de identidad bien marcada desde el inicio hasta el fin de la competición. Consiguen un objetivo que posiblemente no entraba en las quinielas de ninguno de los integrantes del equipo. Se meten en puestos Champions. Diez años sin que los aficionados realistas escucharan esa palabra y de nuevo el equipo liderado por el francés Montanier, hacía que los martes o miércoles Anoeta volviera a presenciar fútbol.

Premio ganado por méritos propios indudablemente. La Champions no es una competición con la que esté muy familiarizada la Real, pero sí es cierto que tampoco era algo nuevo. Hablar de Champions es sinónimo de hablar de Nihat, Kovacevic, De Pedro o el guardameta Westerveld. Qué recuerdos. Otra plantilla fabulosa que consiguió levantar de sus asientos en más de una ocasión a los aficionados txuri urdin. Bonito sueño que apenas tuvo constancia en el tiempo. El desgaste o la falta de costumbre de jugar tantos partidos seguidos, hizo mella en el conjunto donostiarra. La siguiente campaña, consiguieron pasar la fase de grupos en Champions, pero en octavos el Lyon fue el encargado de decirles adiós. Una experiencia breve pero intensa, que sí que dejó huella en el ámbito liguero. Terminaron esa misma temporada en el decimoquinto puesto.

Casualmente, el arranque que está teniendo la Real está temporada guarda bastantes semejanzas con lo que ocurrió en aquella época gloriosa a la par que poco duradera. Es más, en este caso actual, los de Arrasate aún no han puntuado en Europa. Siguen manteniendo los futbolistas que consiguieron realizar la difícil tarea de colocarse entre los cuatro primeros, al igual que siguen teniendo intacta su idea de cómo llevarse los partidos, con la pelota como principal protagonista. Pero cuando se trata de Champions, el buen juego no es suficiente, y la experiencia se convierte en un grado muy valorado y necesario a la hora de ganar y puntuar. Analizando los dos encuentros disputados frente al Shakhtar y Leverkusen, posiblemente ninguno de estos dos equipos extranjeros fueron superiores a la Real, pero sí supieron cómo y cuándo hacerles daño. Hacer una falta cercana al área en los minutos de descuento es síntoma de ingenuidad y por supuesto que con perros viejos se paga caro.

Este tremendo desgaste y la enorme intensidad que conlleva jugar en Champions, pasa factura en otra competición que para nada debe descuidar la Real. En Liga, exceptuando a equipos como el Barsa, Atleti o Madrid, los partidos suelen ser muy disputados, decidiéndose en los minutos finales en muchos casos. El cansancio se acumula y la frescura no es la misma con la que se contaba el año pasado. Esto se traduce a que la Real sólo ha ganado una vez en lo que llevamos de liga, dejándose muchos puntos en su propio feudo.

Illarramendi conduciendo el balón/ FOTO: Actualidad fútbol

Illarramendi conduciendo el balón/ FOTO: Actualidad fútbol

Muchos realistas se acordarán del Madrid en estos momentos que atraviesa la Real. Reflexionarán sobre los motivos de este bajón futbolístico después de la completísima campaña realizada no hace tanto, y evidentemente el nombre de Illarramendi sobrevolará en las cabezas donostiarras. Cada equipo tiene al menos una pieza clave, un motor que pone la máquina en funcionamiento, y si ese motor que funcionaba y hacía funcionar tan bien te lo quitan de sopetón, esa idea futbolística que se practicó en su momento, se desmorona y hace que se tenga que volver a trabajar en algo que ya estaba hecho. Se da un paso atrás. Ya cada cual que valore de qué magnitud es ese retroceso. Por lo que a mí me toca, este paso atrás se dio con botas de gigante.

Illarra ocupaba una zona crítica para cualquier equipo. El director de orquesta, el hombre que decide si el equipo tiene que jugar más lento o imprimir otra velocidad a su juego. Quien marca las pautas. Posiblemente el centro del campo sea una de las zonas con mayor relevancia. Cambiar un delantero o un extremo por otro, no significa un cambio tan drástico para el modelo de juego empleado por un equipo. Digamos que esas posiciones tienen una mejor adaptación. Pero tocar a un centrocampista implica dar un giro de 180º en su idea. Illarra se fue y la Real no ha encontrado el timón que tuvo. Rubén Pardo apunta maneras y tiene buen manejo pero no le veo capacitado para orquestar a todo un equipo.

De cualquier manera, hablar de Illarra es hablar del pasado, de alguien que no está, y lamentar una pérdida no soluciona nada. Toca valorar la gran pegada que tiene Vela o Griezmann, la potencia física personificada en Carlos Martínez, o el temple y buen desplazamiento que muestra Iñigo Martínez en sus botas. Toca demostrar a Nihat y compañía que jugar Champions no implica dejar de lado la competición liguera. La temporada no ha hecho más que empezar, y aún tienen tiempo de rectificar esta mala racha. La Real se atreve con la bola, y teniendo a esta las ocasiones llegarán, y la probabilidad de penetrar la portería rival aumentará. Tampoco parece tan difícil que puedan solucionar esta papeleta.

alineacion real

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Categorías:Deportes, Fútbol

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