Vitaminas para tu piel


| REPORTAJE |

Seguramente, habréis oído hablar mucho de vitaminas para la piel, antioxidantes, radicales libres, oxidación celular… ¿Qué es todo esto? ¿Qué relación tiene con el envejecimiento cutáneo?

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La piel está compuesta por tres capas bien diferenciadas: epidermis, dermis e hipodermis. Y a su vez, estas capas se dividen en estratos, donde se disponen ordenadamente las distintos tipos de células. También encontramos diversas estructuras, como vasos sanguíneos, nervios, glándulas…

Todas las células de nuestro organismo necesitan oxígeno para desarrollar sus funciones, así mismo, el oxígeno es también responsable de su envejecimiento. La célula espera que el oxígeno llegue por el torrente sanguíneo acompañado de una proteína, la hemoglobina, de esta forma la célula respira y es capaz de nutrirse para desarrollar su función (protección, sostén, termorregulación…). Sin embargo, en otras ocasiones el oxígeno llega falto en su composición de algún electrón, llega en forma de radical libre. Este es un compuesto muy inestable, que trata de reponer el electrón que le falta a costa de dañar a la célula.

No sólo, la oxigenación del organismo por la respiración da lugar a la formación de radicales libres. El metabolismo de los alimentos, el ejercicio físico, la exposición solar,  medicamentos, determinados aditivos alimentarios y cosméticos, el tabaco son también productores de estos compuestos y por lo tanto responsables de la oxidación celular que origina el envejecimiento cutáneo. Nuestra piel deja de producir colágeno y elastina, se vuelve más delgada, más débil y menos elástica. A la vez deja de retener agua en la misma proporción, luego se vuelve más seca.

Para frenar este desastre, necesitamos unas moléculas que sean capaces de unirse a los radicales libres, les aporten lo que buscan para que dejen de incordiar a las células. Estos héroes son los antioxidantes y los podemos encontrar en muchos alimentos: beta-caroteno, licopeno, vitamina C, vitamina E, taninos, polifenoles, isoflavonas, azufre, selenio, zinc, cobre, coenzima Q, catequinas… Acompañando a una dieta equilibrada rica en sustancias antioxidantes, existen fórmulas complementarias en la farmacia que nos aportan estas sustancias. También podemos encontrar tratamientos cosméticos que contengan antioxidantes, productos muy útiles cuando queremos inyectar una dosis extra de energía a nuestra piel, tras una época de mucho estrés, mala alimentación, cambios hormonales, personas fumadoras o necesidad de aportar más luminosidad.

A partir de los 30 años empieza a disminuir la producción de colágeno tipo III, responsable de la firmeza del rostro, en torno a los 40 nuestras células prácticamente dejan de producirlo, si no mantenemos a raya la presencia de radicales libres nos encontraremos con el envejecimiento prematuro de nuestra piel, lo que se traduce en la aparición de arrugas, perdidad de firmeza, tono apagado y mayor sequedad. Luego, además de la ingesta y aplicación de productos antioxidantes será imprescindible evitar factores externos y medioambientales (TABACO Y SOL) que contribuyan a la oxidación celular.

Siempre estaremos a tiempo de ganar la batalla, o al menos, levantar las trincheras para defender nuestra belleza. En siete días nos volvemos a encontrar, feliz semana.

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Categorías:Salud

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