Real Madrid, pactos con el diablo y conventos


| OPINIÓN |

Según las creencias cristianas tradicionales, un pacto con el diablo queda establecido entre una persona que ofrece su alma a cambio de favores diabólicos poderosos a Satanás. Puede que sea demasiado remoto o inverosímil si hacemos una semejanza a la situación que vive el Real Madrid con José Mourinho. O puede que no.

El entrenador portugués, fue seleccionado por la dirección deportiva del equipo blanco como el impulsador de un nuevo Madrid ante el poderío que había sido otorgado al Barcelona de Pep Guardiola, campeón del triplete en la temporada 2008/09 y catalizador titánico del Estadio Santiago Bernabéu esa misma temporada al ridiculizar hasta el límite de lo legal al equipo por entonces entrenado por Juande Ramos, por un contundente 2-6. Con un Pellegrini que al año siguiente consiguió el mayor número de puntos de la historia de los de Chamartín hasta ese momento, el luso ganó enteros al eliminar al Barça en una eliminatoria fratricida que terminó con un Mou con el puño en alto en el centro del Camp Nou mientras el agua de los aspersores del estadio sacudía la alegría interista. Un caramelo demasiado apetecible ante una situación tan límite como la que vivían los blancos, que en esa temporada se gastaron 200 millones de euros en fichajes para no conseguir ningún título.

Mourinho, tan conocido por ser un fantástico entrenador como por ser un titiritero y egocéntrico, accedió al reto que Florentino Pérez le impuso. Acabar con la hegemonía del F.C.Barcelona y ganar la ansiada Décima. Tres años, y tan sólo una Copa del Rey (que pueden ser dos), una Supercopa y una Liga – que fue la de los récords, pero no deja de ser una – son el pobre bagaje de un entrenador que vino con la vitola de ‘Special one’ y se va precisamente como vino, con tan sólo una ‘special one’ Liga. Escaso panorama para los 18 millones que el presidente madridista pagó al Inter de Milán para dejarle marchar y un salario que asciende a los 10 millones por temporada.

Y es tan innegable lo que ha aportado al Real Madrid (presión, lucha, intensidad, autoconvencimiento, sangre y entrega), como la persecución que desde su llegada ha tenido de diversos medios, como, igualmente, su retaila amplia y densa de desplantes a todo ser viviente.

No ha dejado títere con cabeza dentro y fuera del seno del club blanco. Comenzó echando a Jorge Valdano, una enemistad que venía precedida de un artículo del argentino que no dejaba en buen lugar al portugués. Lo echó en una temporada en la que perdió 5-0 contra el Barcelona en Liga, que fue eliminado por el mismo equipo en semifinales de la Liga de Campeones y al que sólo pudo vencer en la final de Copa en la prórroga. 4 clásicos en apenas 15 días calentaron mucho a ambos conjuntos, tanto que se llegaron a ver imágenes realmente lamentables de propios compañeros de selección. Mou ya había dado el primer paso, desquiciar al barcelonismo. Hasta el límite de llegar a admitir que pensaba que Pep Guardiola había ganado una Champions League regalada que a él le daría vergüenza ganar. Supongo que su memoria selectiva le impidió acordarse de la expulsión de Andrade en su primera ‘orejona’ o el gol de Diego Milito en fuera de juego en su segunda. Esas cosas pasan.

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José Mourinho quejándose de una acción en el Bernabéu | FOTO: The Guardian

En su siguiente temporada consiguió desbancar al Barcelona de Guardiola del título liguero con la consecución del título de los récords (100 puntos y 121 goles a favor). Algo que quedó ensombrecido con su errónea táctica en el Allianz Arena de Munich y su posterior eliminación en el Santiago Bernabéu, de nuevo en semifinales de Champions. Y, este año, en Dortmund vivió un partido pésimo con un planteamiento a la altura de un entrenador de tercera de regional, incapaz de motivar a unos jugadores que se tomaron el partido como un amistoso.

Y esta temporada será recordada como la del convento, que para lo que le queda dentro… Perdió la Liga en Noviembre, encerró a un periodista al que llamó mierda y decidió, de buenas a primeras destruir al capitán del equipo porque no casaba con sus ideales. Iker Casillas que no ha abierto la boca desde diciembre para decir nada bueno ni malo de su entrenador, ha quedado relegado a la nada en el club de sus amores por la cabezonería y sobre alimentación egocentrista de su técnico. Que nadie es intocable es evidente. Tanto como que si alguien merece respeto en este equipo, ese es Iker. El que escribe sobre estas líneas ya le dedicó una felicitación navideña a Mourinho por este tema, que cinco meses después sigue de actualidad, porque al señor José le ha dado por humillar públicamente a su capitán para ensalzar la figura de un genial Diego López, al que afirma que hubiera fichado hace tres años. Al que supongo que se llevará al Chelsea para sentar a Petr Cech.

Pero nadie se libra. De sobra son conocidos sus problemas con el otro capitán, Sergio Ramos, estandarte y santo y seña del madridismo en los buenos y en los malos momentos. Por dar, le ha dado hasta a Cristiano, al que ha echado indirectamente la culpa de perder la Liga por estar triste o a Pepe, que tras defender a Casillas se queda fuera de la convocatoria y del que afirma que está frustrado y que su problema es que un niño de 19 años le ha pasado a él, que tiene 31.

Y no nos podíamos olvidar de su lamentable declaración dejando a Mauricio Pellegrini y al Málaga a la altura de la nada. ”Yo nunca entrenaría al Málaga, sólo a los mejores del mundo”. Cómo son las cosas, que una victoria de los malacitanos en el Santiago Bernabéu daría matemáticamente la liga a los de Tito Vilanova.

Pero no acaba ahí el asunto. Tras, y perdón por la expresión, cagarse en el convento, decidió limpiarse con el señorío madridista que ha pisoteado en estos más de 1000 días de manager blanco y además dar un golpe en el corazón de los aficionados aferrimos, al reconocer que el Barcelona de Guardiola ha sido el mejor equipo de los últimos 20 o 30 años. Ese mismo equipo al que años antes acusó de ganar ilegalmente un trofeo.

Florentino está en una encrucijada difícil de asimilar. Un entrenador con contrato hasta 2016, tensando la cuerda para que esta se rompa y poder salir gratis a otro lugar a su gusto y gana. Una persona que ha unido a toda afición ajena al madridismo en contra de su club. Un Mourinho que ha perdido más crédito de los títulos que ha ganado. Un contrato con el diablo, que le impide mantener el alma pura, pues a José pertenece.

Tanta paz lleves, como descanso dejes, si es que te vas.

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Categorías:Fútbol

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3 respuestas

  1. Esas son unas pocas de todas las que ha hecho en el Madrid. Ya no nos respetan, nos odian Y es por Su Culpa.

  2. llevo tres años diciendo que esto no acabaria bien conociendo al tipo este.

  3. Es un desestabilizador nato. Vino a España con el objetivo de acabar con la paciencia del Barça y lo consiguió, pero para ello tuvo que acabar antes con la de muchos madridistas como yo y la de muchos jugadores de su propio equipo. Florentino se equivocaría si le deja marchar gratis después del incendio que está montando. Si te quieres ir, ven con los 20 millones. No todo vale.

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