Guantánamo, promesa pendiente de Obama


| INFORMACIÓN-OPINIÓN |

 El cierre de Guantánamo  fue el primer objetivo de Obama al llegar a la Casa Blanca. Cuatro años después y con su primer mandato cumplido,  no solo sigue abierta, sino que la promesa de ponerle fin ha desaparecido de su programa. La oposición del Congreso, la complejidad de algunos casos y el rechazo de todos los Estados de acoger a los presos en sus cárceles unido a las prioridades de crisis económica o reforma migratoria, han hecho que la Administración Obama pase página en la que fue su promesa más ambiciosa

Activistas de Amnistía Internacional vestidos como los presos de Guantánamo exigiendo a Barack Obama su cierre // EFE

Activistas de Amnistía Internacional vestidos como los presos de Guantánamo exigiendo a Barack Obama su cierre // EFE

En la cárcel de extrema seguridad hay hoy en día 166 presos. Desde que abrió sus rejas, 4 meses después de los atentados del 11-S, han pasado por allí 779 detenidos. Divididos entre los que cooperan con traje blanco y los que no, con el ya tan conocido naranja. Todos ellos, excepto uno, eran inmigrantes.  George W. Bush justificó su construcción para “mantener controlados a los terroristas” y sobre todo hacerles confesar. Para ello difundió el miedo entre la población estadounidense, tal y como lo había hecho a lo largo de su trayectoria política para justificar  invasiones como la de Iraq o Afganistán. Además, al ser un territorio arrendado a Cuba-por el que Estados Unidos paga 4.000 dólares al año de alquiler- no impera la Constitución estadounidense. La única ley es que no hay ley. A lo que se suma que considere a los presos combatientes ilegales y no prisioneros de guerra y por tanto los interrogatorios denigrantes y violaciones de derechos humanos no queden regulados por el marco legal.

Encarcelados en jaulas, con cadenas en las manos y en los pies. Desde el mismo momento en el que cruzan la puerta quedan desprendidos de todo derecho. Incluso el de un juicio justo. Y es que la cárcel de extrema seguridad situada en el sur de Cuba, está construida sobre los pilares de la confesión. A toda costa y utilizando cualquier método: coacción, tortura, vejaciones y maltratos. Tal y como pusieron de manifiesto los documentos de Wikileaks, las detenciones atienden a causas meramente arbitrarias. Basadas en la sospecha, la conjetura o la casualidad. Guantánamo ha enjaulado a personas que estaban cerca de un atentado, haciendo autostop o por  carecer de documentación en ese instante.

Ese es el caso de un anciano de 89 años con demencia senil que vivía cerca del lugar donde apareció un teléfono por satélite o un hombre que paró a comprar medicinas. De hecho, según los documentos revelados por Julian Assange, 357 de los casi ochocientos que han pasado por allí son considerados de riesgo bajo, es decir suponen  “un riesgo improbable para Estados Unidos y sus intereses”. Y 86 de los 166 están en condiciones de ser liberados pero el proceso está suspendido temporalmente. Murat Kurnanz en el libro que escribió después de volver “del infierno”  denuncia que “me torturaban después de cada interrogatorio con electroshock. También me colgaban de cadenas y me obligaban a dormir boca abajo. Esto pasaba durante horas y días sin descanso”. Además de apuntar que “el 95% de los prisioneros en Guantánamo son inocentes y el 5 % son pequeños delincuentes pero nada que ver con lo que los norteamericanos quieren ofrecer a la opinión pública. Los verdaderos culpables fueron trasladados en el inicio de la guerra a otro sitio oculto y los norteamericanos saben quienes son los culpables”. De hecho aunque sabían que él no era culpable de nada de lo que le acusaban, no fue hasta 5 años después cuando le abrieron las puertas.

Incluso el expresidente John Carter llegó a declarar que “por primera vez en mi vida nuestro país ha abandonado el principio básico de los derechos humanos. Hemos dicho que podemos torturar a los detenidos y privarlos de libertad sin ser acusados de un delito”. Y es que si el cometido de esa prisión era el de conseguir un mundo más seguro, lo cierto es que está creando personas llenas de odio y rencor ante ese país que tortura en nombre de la democracia.  Mientras, George Bush se seguirá preguntando ¿Por qué nos odian? Si somos tan buenos… y Obama verá como 8 años después de llegar a la Casa Blanca, Guantánamo habrá sido su asignatura pendiente.

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