Joan Fontcuberta: realidad o ficción


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El fotógrafo Joan Fontcuberta ha recibido esta semana el prestigioso Premio Internacional de Fotografía Hasselblad

Joan Fontcuberta

Joan Fontcuberta

El conocido dicho “una imagen vale más que mil palabras” resume con acierto el valor que ha alcanzado la fotografía en el mensaje  informativo. Nos encontramos en un momento en el que la imagen se ha convertido en signo de veracidad, en una herramienta que gracias a su espectacularidad llama la atención del espectador y hace que las noticias acompañadas de fotografías se conviertan en los contenidos estrella de un medio de comunicación.

Esta aserción ha creado cierto recelo entre los fotógrafos más críticos de la imagen, un grupo de profesionales que se han dedicado a desmentir dicha afirmación. Entre ellos destaca Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955), uno de los grandes promotores de arte especializado en fotografía. “La sociedad parece aceptar que la fotografía es un fiel testimonio de la realidad, concediéndole más credibilidad que al propio fotógrafo. Yo intento socavar esa credulidad, ya que en todo caso la imagen es una construcción”.

Dicha creación de lo irreal ha sido fruto de controversia entre sus coetáneos, aunque eso no le ha impedido convertirse en uno de los fotógrafos españoles de gran reconocimiento. El pasado jueves recibía el Premio Internacional de Fotografía Hasselblad, convirtiéndose así en el primer fotógrafo español en recibir el galardón. El premio, que se instituyó a partir de 1980 en la ciudad de Göteborg, ha recaído en anteriores ediciones en artistas de renombre como Henri Cartier-Bresson, Sebastião Salgado, Richard Avedon, Robert Frank o Sophie Calle. Su propósito es muy sencillo: producir el mejor equipo fotográfico del mundo.

El director de la Fundación Hasselblad, Bo Myhrman, ha apoyado la elección de Fontcuberta por ser “uno de los fotógrafos contemporáneos con más inventiva, con más de treinta años de trabajo constante en una obra original con la que no ha dejado de investigar y cuestionar el medio fotográfico”. El propio Fontcuberta ha confesado que el premio ha sido totalmente inesperado.”Hasta que no recibí por escrito un correo electrónico que ratificaba el premio mantuve mis dudas. Dudar es muy saludable, es una manera de poner una pequeña barrera de escepticismo, de frenar el exceso de entusiasmo, que puede ser dramático”.

Entre sus proyectos más conocidos destaca Fauna, una instalación multidisciplinaria con la que realiza una parodia del discurso de los museos de historia natural, reflexionando sobre la veracidad del discurso científico que comúnmente se impone como verdad absoluta para el receptor. La idea surge a partir de la colaboración fotográfica-literaria entre Joan Fontcuberta y Pere Formiguera, quienes crearon la historia de un naturalista alemán Meter Ameisenhaufen y de su ayudante, Hans Von Kuber.

La muestra consiste en la exhibición de un conjunto fotografías, radiografías, dibujos de campo, mapas de viaje, fichas zoológicas, textos, registros sonoros, videos, animales disecados, instrumental de laboratorio y correspondencia. Su intención es presentar una serie de especímenes irreales mediante la fotografía, un medio que históricamente se ha identificado al servicio de la verdad. Con la exposición, Fontcuberta nos invita a una reflexión sobre los modelos de lo real y la credibilidad de la imagen fotográfica.

Fauna

Fauna

Fauna

Fauna

Otro de sus proyectos, Sputnik, fue ideado un año después de la desmembración de la Unión Soviética. La historia gira en torno a un personaje de ficción que el mismo inventó: el coronel Ivan Istochnikov, supuestamente desaparecido durante una misión espacial. Para ello mezcla hechos verídicos con elementos de ficción. El proyecto caló tanto en la sociedad rusa que el propio Fontcuberta recibió una llamada de la embajada de Rusia quejándose de que la gente les llamaba preguntando por Istochnikov. En España tampoco pasó desapercibido cuando el programa Cuarto Milenio hizo eco de la historia, presentándolo como una más de sus misterios.

Sputnik

Sputnik

Vemos, por lo tanto, cómo el juego entre realidad y ficción puede decantarse por lo primero si la imagen acompaña, sobre todo si tenemos en cuenta que el ojo es fácil de engañar.  Sobre la finalidad de su trabajo ha declarado:  “No se trata de engañar, sino de proporcionar instrumentos para evitar el engaño. Si yo, con mis pocos medios, he sido capaz de crear esto, no quiero ni imaginar lo que son capaces de hacer las grandes agencias”.

 

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Categorías:Fotografía

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