Raza blanca tirador


| REPORTAJE |

En el baloncesto, como en casi todos los campos de la vida, existen una serie de tópicos que pase lo que pase se siguen diciendo aunque hayan perdido cualquier tipo de valor, credibilidad, fundamento o las tres juntas. Desde el desgastado “todos los negros juegan a baloncesto” hasta el “en la NBA no se defiende”, hay entre medias toda una gama de tópicos que persiguen a jugadores durante toda su carrera, en ocasiones ayudándole a alcanzar la cima, pero en otras tantas (la mayoría) perjudicando.

En éstas estamos con uno de los tópicos por excelencia de la NBA, que no es otro que el de “raza blanca tirador”, acuñado por el genial Andrés Montes. Los efectos de este estereotipo son visibles en la historia de la liga. Hay casos en los que ha ayudado a alcanzar la liga a jugadores que apenas sabían botar el balón, que tan sólo parecían haber ejercitado en toda su carrera deportiva la mecánica de tiro.  A la mente vienen gente como Jason Kapono, Kyle Korver, Mike Miller (hace unos años) o el alero de los Knicks, Steve Novak.

Steve Novak fue el lider en porcentaje en triples la temporada pasada.

Steve Novak fue el lider en porcentaje en triples la temporada pasada.

Estructurando la esencia del artículo, vamos a dividir al raza blanca tirador en dos “sub-especies”. Por un lado, los que han confirmado ese estereotipo y por otro los que con el paso del tiempo se han ido deshaciendo de él y se han convertido en algo más.

En la vertiente de los que sólo han hecho que dar la razón a los que les pusieron dicha etiqueta, jugadores como Jason Kapono. Dos veces campeón del concurso de triples, ostenta el récord compartido de aciertos en una ronda, con 25 puntos. Su papel en todos los equipos se redujo a situarse tras la línea de tres y esperar el pase. Sólo en dos temporadas pasó de los 20 minutos por partido, y en su mejor etapa (Miami) promedió el tope de su carrera, 11 puntos. Eso sí, con algo más de un 50% de acierto tras la linea de tres. Más allá de su faceta de triplista, su presencia en defensa prácticamente hacía jugar al equipo con uno menos.

Si hablamos de raza blanca tirador, sin duda viene a la mente Kyle Korver. Probablemente, el máximo exponente de esta categoría, de como sólo con un atributo positivo se puede sacar un gran rendimiento. Como en el caso de Kapono, la defensa es inexistente en un jugador que ha llegado a promediar 14 puntos por partido y prácticamente nunca ha bajado de los 20 minutos por partido, sin haber sido nunca un titular. El 53’6% de acierto desde la linea de tres que obtuvo en 2010 le sirven para poseer el mejor porcentaje en triples en una sola temporada.

Kyle Korver ha dado un gran rendimiento a los Chicago Bulls.

Kyle Korver ha dado un gran rendimiento a los Chicago Bulls.

En los New York Knicks, equipo tirador donde los haya, no podía faltar éste perfil de jugador, reencarnado en la figura de Steve Novak. Todavía no se le ha visto botar ni atrapar un rebote, pero sin hacer ruido se coloca tras la linea de tres y afina su mirilla a la espera de un pase de Kidd, Melo o Felton. Como suele ser habitual en estos casos, su aportación en el resto de lances del juego es prácticamente testimonial, lo que repercute en sus minutos sobre pista.

Si hay algo que tienen en común este tipo de jugadores es que generalmente su presencia en el campo se debe por dos motivos. Uno, bastante claro, que es  la necesidad de potenciar el juego desde el perímetro. El otro motivo no es más que una consecuencia del primero, ya que si éste parece enchufado, el entrenador no duda en mantenerlo en pista hasta que considera que la racha ha tocado su fin.

Ahora, mirando por el lado de los jugadores que han conseguido deshacerse del estereotipo, dos jugadores merecen ser destacados. Uno de ellos, Mike Miller. El otro, el actual jugador de los Milwaukee Bucks, JJ Redick.

El primero, evidentemente ya no está en su mejor forma física, por no decir que carece de ella. Pero Mike Miller es todo un Rookie del año (2000-2001) y mejor sexto hombre (2005-2006). Entró en la liga con la vitola de gran tirador, que ha quedado demostrado que cumplió con creces, pero también se supo desenvolver bien en otras facetas como  el rebote y el pase. Para muestra, la temporada 2006-07, en la que promedió 18’5 puntos, 5’4 rebotes y 4’3 asistencias, mostrándose como un jugador que va más allá de abrirse y esperar el tiro cómodo.

JJ Redick antes de ser traspasado de los Orlando Magic a los Milwaukee Bucks.

15 puntos, 4 asistencias y liderazgo era lo que aportaba JJ Redick en los Orlando Magic, hasta que fue traspasado sobre la bocina del mercado NBA a los Milwaukee Bucks. Conjunto en el que, con Ellis y Jennings en pista, Redick va a tener un impacto mucho menor al que tenía en Orlando. Aun así, es un claro ejemplo de cómo se encasilló a un jugador en un tópico que nunca le correspondió, ya que siempre demostró ser más que un simple “shooter”.

Todos estos jugadores que, ya sea por un físico limitado o simplemente por un don para ello, han cumplido y han ayudado a extender el tópico de tirador, juntado a la banalidad del color de piel para crear un prototipo de jugador que siempre hemos visto en la NBA. Algunos le deben una carrera en la liga y otros le deben odio visceral por haberles encasillado, pero lo que queda claro es que el estereotipo “raza blanca tirador” no deja indiferente a nadie.

 

 

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