A Kaká se le acabó el crédito


| OPINIÓN |

Ricardo Izecson dos Santos Leite, más conocido como Kaká, destaca principalmente por su condición de cuarto fichaje más caro de la historia del fútbol. Su triunfal paso por Milan y su decepcionante estancia en Madrid, resumen en pocas palabras la trayectoria del futbolista brasileño

Como caído del cielo llegó a la ciudad de Madrid. Aproximadamente unos 50.000 seguidores merengues tomaban asiento en los aledaños del Bernabéu para recibir a la perla brasileña que deslumbró a Italia entera. Su historial presagiaba grandes noches de fútbol, y más sabiendo que iba a compartir vestuario con jugadores como Cristiano. Premiado con el Balón de Oro en 2007 y principal protagonista de la consecución de la Champions con el Milan, ante el Manchester del que ahora es su compañero. Además de su impecable trayectoria futbolística, Kaká tenía ganado el apoyo de los madridistas por su elegancia y saber estar tanto fuera como dentro de los campos. Gustaba su fútbol y su carácter.

Kaká no ha rendido al nivel esperado en el Real Madrid.

Lo tenía todo a favor, pero no hicieron falta muchos encuentros para percibir que el brasileño no era el mismo que antaño. Después del gran desembolso que supuso su fichaje, y las referencias que se tenían de su paso por el Milan, el aficionado del Madrid esperaba un jugador capaz de levantar a un estadio entero, un jugador que marcara la diferencia frente al resto, y que sobre todo supiera estar a la altura cuando la situación lo merecía. Para ser más concretos, se esperaba a un Kaká que equiparara las fuerzas con el Barcelona intratable que había en esos momentos. Se necesitaba reconstruir el equipo y Ricardo fue una de las apuestas más serias para llevar a cabo esta hazaña. Florentino Pérez se encaprichó del jugador, y no tuvo en cuenta la línea decadente que presentaba en esos momentos Kaká en el equipo milanés.

Los partidos transcurrían, y la excusa de la adaptación al equipo ya no tenía demasiada validez. Su estado de forma era totalmente antagónico al que le caracterizaba en Italia. Su poderosa zancada y la facilidad para cambiar de ritmo cuando se le viniera en gana, desaparecieron por completo, y en los partidos con el Madrid sólo se apreciaba una pequeña sombra de lo que algún día fue. Nadie daba crédito a lo que estaba viendo con el brasileño, ya que en un principio la gente creía más en la rentabilidad de Kaká que en la del propio Cristiano. Esa falta de continuidad en su juego llevó a la suplencia al jugador criado en Sao Paulo. Por méritos propios había conseguido que en las grandes citas él no fuera el elegido para disputarlas. Recolectaba minutos en partidos con poca trascendencia, y lo cierto es que en alguno de ellos realizó buenos encuentros.

Pero Kaká no llegó al Madrid para tomar un papel secundario, este jugador vino con el rol de estrella capaz de destacar cuando el equipo realmente lo necesitara. Hay personas que reclaman falta de oportunidades por parte del entrenador, pero en mi opinión son quejas que vienen motivadas por el enorme chasco que se han llevado con la figura de Kaká. Las innumerables resurrecciones ficticias no tienen cabida en la mente del aficionado al fútbol. El resurgir de Kaká no puede ser el equivalente al resurgir de otro futbolista. Este ha costado una barbaridad de millones, y no se puede caer en el error de conformarse con que realicé de pascuas a ramos buenos partidos. En los duelos con los rivales directos es donde tiene que responder para verificar esta vuelta a los ruedos. A día de hoy no ha estado a la altura en ninguno de ellos, por tanto nunca ha existido una resurrección como tal de Kaká.

Nunca ha llegado a rendir al mismo nivel que en su etapa en el A.C. Milán

Esta semana el Madrid tiene una cita de máxima relevancia frente al Manchester United, y aún existen voces que colocan a Kaká como posible salvador o revulsivo para afrontar este partido. En lo que a mí respecta, esta insinuación queda totalmente desmontada, y el principal artífice para que muestre esta incredulidad es únicamente él. Puede que me equivoque y algún día vuelva a retomar el fútbol que tuvo no hace mucho, pero visto lo visto me mantengo en la idea de que este Madrid vertiginoso en ataque, le queda bastante grande a un Kaká que juega a dos o tres revoluciones menos. Quien tuvo retuvo, pero Kaká los muestra en pequeñas dosis, y eso en el Madrid no vale. Ya no existe más crédito para Kaká, al menos en el equipo blanco.

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Categorías:Deportes, Fútbol, Opinión

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