Diego Costa, rock and roll en el Calderón


| REPORTAJE |

  • Diego Costa se ha ganado a base de lucha y entrega a una afición que no tenía precisamente a su favor.
  • Mitad héroe, mitad villano, en España nadie se pone de acuerdo, salvo los atléticos, sobre qué Diego Costa es el verdadero.

El mundo del fútbol es, quizás, la estructura social con más escépticos de cuantos conocemos. La incredulidad ante un fichaje, la duda ante un jugador, el recelo que provoca la decepción de un futbolista que apuntaba más alto de lo que luego en realidad fue, etc…

Así era la afición del Atlético de Madrid con Diego Costa. Recelosa ante la continuidad del brasileño en las filas rojiblancas por delante de Toto Salvio, que acabó yéndose a Lisboa. El Cholo Simeone lo tenía claro. A él le iba a servir más.

En tan sólo unos meses, Diego ha ido cambiado esas dudas por convicción y esa incredulidad por una ferviente admiración hacia el delantero, que además, ha dado un paso al frente en el equipo tras el bajón de forma tan horripilante de Adrián López.

Costa no va a pasar a la historia por ser el delantero más rápido del planeta, ni por marcar goles a pares en todos los partidos. Tampoco por la belleza de sus acciones cada vez que toca el balón. En ese juego de potencia y velocidad, da la sensación de no salir nunca de una jugada o de quedarse en el intento de un regate que, por las buenas o las malas, acaba saliendo. Tampoco optará nunca a un balón de oro ni será participe de un fichaje multimillonario por el jeque de turno.

Pero su entrega por la causa se ha ido ganando poco a poco un lugar en el corazoncito colchonero. Sin ser un goleador nato ni un asistente de lujo, se ha convertido en una pieza clave tanto para Simeone como para Falcao, que ve como con el brasileño en el terreno de juego sus oportunidades de cara a gol se disparan. Fija a los defensas, los abre a banda, los invita a salir del área y, en algunas ocasiones, emprenden una guerra contra el propio Diego que les acaba sacando del partido, como ocurrió con los jugadores del Betis.

Diego Costa | FOTO: cadenaser.com

Diego Costa | FOTO: cadenaser.com

Porque dentro de su juego también hay una parte importante de polémica. Algo que siempre le ha acompañado. Sin ella, Diego sería menos Diego. Sería un error encontrarse a un Costa sin esa guerra e ímpetu que pone en cada jugada. Esos roces con los defensas y ese cuerpo a cuerpo con el rival. Es parte de su juego. El resto lo sabe, y no duda en intentar provocar un cortocircuito en la cabeza de un Diego cada vez más centrado. Sería un error que desapareciese ese ímpeto, pero no es menos cierto que ese sentimiento de guerrero debería racionalizarlo. Ahí es donde ganarían todos. Diego y el Atético.

No es menos cierto que el aprendizaje de primer orden del joven delantero viene explícitamente marcada esta cuestión. Siempre ha reconocido que creció pensando que dar codazos era lo normal en fútbol. Sus inicios tampoco fueron normales. No jugó en ningún club federado  hasta los 16 años. Antes que Jorge Mendes se lo llevase a Portugal y antes de cumplir los 18, al Atlético.

Su falta de formación resultaría, evidentemente, básica. Y en el Manzanares nunca se ha tenido precisamente paciencia con ningún futbolista, por lo que tuvo que buscar cesiones en Vigo, Albacete, Valladolid y Vallecas, donde cosechó 6 meses fantásticos tras reaparecer de una larga lesión que le apartó de nuevo del conjunto rojiblanco. Medio año fundamental para que el entrenador argentino del Atleti fijase su punto de mira en él.

Diego Costa siempre ha sido reconocido por rivales como un jugador agresivo y de carácter indomable y malas artes, pero como todo, va por barrios. El entrenador del Betis, Pepe Mel, afirmó que era un futbolista que manejaba el oficio como nadie. ‘’Tenemos un problema si caemos en sus trampas. Así son los buenos futbolistas’’.

El brasileño, a fin de cuentas, será muy valorado por dominar el complejo arte del fútbol y ser experto en sacar provecho en las situaciones más candentes. El Cholo lo sabe. Como sabe que ese espíritu que Costa posee es el sentimiento que el propio Simeone tenía cuando era jugador. Por ende, esa mentalidad que tanto gusta al aficionado del Calderón.

La vida no le ha regalado nada a este chaval. El fútbol, lejos de ayudarle, le ha ido poniendo más y más dificultades para ser feliz. Lo ha conseguido. Y si él es feliz, su equipo es feliz. Los aficionados del Vicente Calderón tienen en el número 19 un referente más para admirar. Porque cuando el brasileño se dedica simplemente a jugar al fútbol, no cabe otra que aplaudirle.

Este es Diego Costa. Te podrá caer mejor o peor, pero nunca te dejará indiferente. Jugador valorado cuando lo tienes de tu lado y jugador repudiado cuando lo tienes enfrente. El mini Cholo. No sabe de amistades en el campo, pero como él dice, ‘’lo que pasa en el verde, se queda en el verde’’. Porque cuando un partido necesita de guitarras y baterías para animar el cotarro, ahí aparece él. Rock and roll Costa.

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Categorías:Fútbol

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1 respuesta

  1. Está llamado a ser muy importante en el Atleti. Ha explotado definitivamente y solo le queda aprender a comportarse como un jugador debe.

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