Pilar Requena: “El problema de El País es consecuencia de nuestro “amigo” Cebrián y sus bestialidades de decisiones”


| ENTREVISTA |

Pilar Requena es una de las periodistas internacionales más veteranas de RTVE. Corresponsal en Alemania durante gran parte de su trayectoria, actualmente forma parte del equipo de “En Portada”, para el que realiza reportajes de corte internacional. Lleva a sus espaldas la unificación alemana, la Guerra del Golfo, la puesta en funcionamiento del euro, ampliaciones de la UE… Siempre con la mirada puesta fuera de las fronteras, cuando habla de sus comienzos reconoce que “no puedo decir que desde pequeñita quería ser periodista, yo desde pequeñita quería conocer mundo, transmitir mundo y conocer al otro, que este otro fuera conocido donde yo estaba”. Me reúno con ella en una pequeña sala de la Facultad de Ciencias de la Información para hablar sobre todo lo que ahora mismo acontece dentro del mundo del periodismo y de la educación. Directa, enérgica, cercana, amable y sobretodo, con las ideas muy claras, hace un repaso a los problemas y posibles “soluciones” a todo este caos que rodea dentro del mundo de la comunicación.

La periodista posa junto a su libro, "Afganistán".

La periodista posa junto a su libro, “Afganistán”.

Pregunta.- Ha dedicado gran parte de su vida al estudio, desde pequeñita. ¿En su casa siempre se dio importancia a los estudios?

Respuesta.- En mi casa la educación era lo primordial. Mis padres no pudieron estudiar porque tuvieron que emigrar del pueblo a Valencia siendo prácticamente niños. Para ellos era primordial la educación de sus hijos, de hecho hicieron enormes sacrificios porque querían que fuésemos al Colegio Alemán y que tuviéramos una educación bilingüe y con doble cultura. Los estudios eran una obligación. Recuerdo una vez que mi padre me regañó porque no quería estudiar y me dijo algo como “¿A dónde voy cuando salgo por las mañanas de casa? A trabajar, porque es mi obligación.” Le dije que sí y me respondió que el estudiar era la mía, que era lo que tenía que hacer todos los días. Fue una lección de vida. En mi casa siempre me apoyaron. Tuve las mismas oportunidades que mis hermanos, los cuatro estudiábamos y los cuatro teníamos que estudiar. Mis padres nos ayudaron en lo que pudieron, pero sobre todo nos teníamos que ayudar unos hermanos a otros porque estudiábamos en un idioma que en casa no se hablaba. La educación fue fundamental y nunca se lo agradeceré lo suficiente.

P.- Entonces, ¿considera los estudios una parte fundamental para el crecimiento del ciudadano?

R.- Yo creo que es fundamental ya no solo para el crecimiento de una persona sino para el crecimiento de una sociedad. No tiene nada que ver una sociedad educada y formada con una sociedad analfabeta. También creo que no hay que considerar a unos más tontos que a otros por tener o no formación universitaria. En este país se ve mal la Formación Profesional y no es así. Tampoco creo que la formación universitaria, mucho menos ahora y en la sociedad en la que nos movemos, sea la mejor. Es una vía para aquellos que quieran estudiar y formarse en aquello que ofrece la universidad. Creo que todo el mundo tendría que tener formación, el tipo da igual ya que hay que considerar con la misma importancia las dos.

Lo que sí que es imprescindible es establecer un límite obligatorio para todo el mundo. La enseñanza general obligatoria tiene que ser buena, no vale para salir del paso. Si eso no lo hacemos bien vamos muy mal encaminados en una sociedad y en un país. España uno de los problemas que tiene es que hemos tenido un sistema educativo detrás de otro que van cambiando cada vez que hay un cambio de gobierno o incluso dentro de un mismo gobierno por el cambio de ministro. Se necesita ya un pacto de Estado real sobre la educación y que eso no vaya a cambiar mientras funcione.

No podemos tener tampoco una población universitaria tan numerosa como la tenemos, hay que crear una formación profesional decente y la gente tiene que saber qué vía quiere coger, porque si no lo que vamos a tener son parados licenciados. Es muy frustrante ver que estás formado y en la calle, cuando igual no era eso lo que querías hacer y te han presionado la familia o la propia sociedad porque lo que cuenta es la universidad. Ya va siendo hora de que nos sentemos a hablar y dejar estar lo políticamente correcto.

P.- Hablando de sistemas educativos, como sabrá el Plan Bolonia está siendo muy criticado tanto por alumnos como por profesores. Sin embargo, es el plan vigente en Europa y en otros países los resultados no son malos. ¿Qué considera que pasa en España?

R.- Primero, sois los conejillos de Indias y como tal vais a sufrir las consecuencias. Segundo, el plan está pensado para tener unos determinados recursos y un determinado número de alumnado. En España todas las universidades no tienen ni los recursos ni tampoco el número de alumnos adecuado.

Además, las empresas no colaboran porque no hay costumbre de que los alumnos vayan a hacer prácticas como formación y no como algo laboral. Hay que hacerles entender que tienen que tener una obligación de coger alumnos que vayan a hacer unas prácticas como formación dentro del Plan Bolonia. En España se ve a los empresarios como malos, que solo van a buscar su interés, pero al final son ellos los que van a contratar a la gente, y si el campo laboral va a pedir una cosa tenemos que formar a la gente para que vaya a ser realmente útil cuando vaya a trabajar. Es necesario ese tipo de cooperación entre el mundo universitario y el empresarial y  tenemos que empezar a trabajar en ello en este país.

Yo no soy contraria al Plan Bolonia, soy contraria a cómo se ha puesto en marcha aquí sin tener los recursos ni el número de alumnos. El Plan Bolonia a la larga se demostrará que no es equivocado, pero si no hay recursos y hay masificación, es inviable. Hay que seguir protestando para que mejore.

P.- Ha nombrado los recortes en educación y la actual crisis económica. ¿Considera que esta crisis puede de alguna manera justificar que se aporte menos financiación a las universidades públicas?

R.- Lo último en lo que se debe recortar es en educación, en I+D+i y en sanidad. Solo una sociedad formada y sana puede ser una sociedad con futuro. Sorprendentemente, es lo primero que se ha recortado en este país. Una cosa es que reestructures o gestiones de otra manera, y no me refiero a privatizar. ¿Qué es esto de privatizar la enseñanza? La educación pública es pública, y se acabó, y es la mejor. No quiere decir que no haya universidades privadas muy buenas, pero la educación pública es desde mi punto de vista y en general mejor. En este país parece que los colegios concertados o privados son lo mejor, porque parece que eres más rico e importante, y así se ha colaborado a cargarnos la educación pública. Veníamos de donde veníamos, hemos visto el mundo abierto y ahora estamos pagando las consecuencias. Hay que luchar para mantener lo público y la mejor sanidad y educación públicas.

P.- Lo que sucede es que ahora mismo las tasas universitarias están por las nubes y muchas familias ya no van a poder pagarlas…

R.- Se puede pedir un crédito universitario, hay miles de personas estudiando con créditos universitarios que se devuelven después. Si el estado no puede dar abasto para becas, se pide un crédito universitario y luego ya se devolverá. Es muy fastidioso, pero es mejor que la gente pueda estudiar que no hacerlo, si así lo desea y está preparado para ello. En este país estamos acostumbrados a que todo nos lo den casi gratis, y habrá que intentar buscar soluciones.

Estamos en una situación de crisis donde hay una clase política, una clase empresarial y una clase bancaria muy responsable por lo ocurrido y  tendrán que pagar las consecuencias de lo que ha pasado, pero la sociedad y los ciudadanos también somos responsables, por haber callado, mirado y haberles elegido. Son la misma casta que nosotros y somos tan responsables como ellos. Si ellos lo hacen es porque nosotros les dejamos hacer. Se necesita realmente sentarse, empezar a pensar y regenerar el país, incluyendo ese trabajo de que la gente se mentalice de que estudiar no es porque me lo regalan, sino que estudiar es tener un compromiso con la universidad y con la sociedad, que es la que mantiene la plaza que tú estás ocupando. No se cubre solo con las tasas, sino con los impuestos de todos, los que tienen hijos universitarios y los que no, y hay que estar ahí para responder. Estudiar es un derecho y también un deber. Y no lo digo por el alumnado de ahora, en mi época también los había que venían a jugar a las cartas. Hay que empezar a cortar eso ya, porque la educación es de todos.

P.- Como carrera universitaria, se decantó por la de Periodismo. ¿Qué le llevó a estudiar este oficio?

R.- Porque soy una mosca cojonera (risas). En realidad, yo me decanté por lo internacional desde siempre, se me quedaba corto el entorno. No puedo decir que “desde pequeñita quería ser periodista”, yo desde pequeñita quería conocer mundo, transmitir mundo y conocer al otro, que este otro fuera conocido donde yo estaba. Mi tío del alma me dijo un poco antes de morir que yo iba a ser periodista, y me sorprendí. Había algo ahí, pero lo tenía más aparcado porque en casa no se podía decir y no lo saqué a la luz hasta la Semana Santa de mi último año de colegio, en COU, porque sabía que se iba a liar en casa. A mi padre le costó un poco aceptarlo, porque quería otro tipo de carrera para mí, pero después me apoyó siempre, como mi madre.

P.- Ha sido muy sonado el ERE que se ha llevado a cabo en el periódico El País. ¿No le parece que estas medidas están llevando al periodismo a una situación indigna?

R.- El ERE de El País ha sido uno más de los múltiples que está habiendo, lo que pasa es que ha sido la gota que ha colmado el vaso. Es una barbaridad lo que está pasando en los medios, y es por una mala gestión. El problema de El País es consecuencia de nuestro “amigo” Cebrián y sus bestialidades de decisiones, las grandes ambiciones de un grupo mediático que no ha podido con eso, y ahora lo han pagado los compañeros de El País. Es cierto que ellos también han estado demasiado callados y parados durante mucho tiempo, esto se veía venir, y tampoco han hecho grandes aspavientos en general cuando les ha tocaba a otros. Hay que ser solidarios cuando empiezan a pasar las cosas, porque un día te puede pasar a ti. El País ha sido el susto, pues es la caída de una gran institución, pero ha habido muchos previos. Me parece muy bien la movilización que hubo y creo que hay que denunciar una y otra vez a la dirección de El País, primero por la bestialidad en el terreno de presiones que están ejerciendo en los trabajadores, es una bestialidad y más en un “supuesto” medio progresista, porque hace mucho que eso ya no me lo creo. Y sobre todo hay que denunciar al Señor Cebrián. ¿Cómo alguien que está ganando trece millones al año se permite decir que los que tienen ya cincuenta años son la tercera edad del periodismo y que hay que ahorrar… si solo con que le quitáramos doce millones a él ya se podría cubrir a todos los compañeros que quiere echar?. Me digan lo que me digan, creo que El País es viable, pero habría que retornar al de toda la vida. Ha perdido lectores porque ha llegado un momento en el que no ofrece lo que ofrecía antes.

P.- Como trabajadora de la televisión pública desde hace muchos años, hábleme de lo que le sugiere la nueva administración de RTVE.

R.- He trabajado con diferentes administraciones desde que empecé. Los de ahora han vuelto a perder una oportunidad como la perdieron los anteriores y que, si no cambian las cosas, la perderán los siguientes, si es que para entonces no ha quedado reducida a una televisión pública testimonial. Han repetido lo que han hecho todos los demás. Llegan unos y cambian a todo el mundo, todos los han hecho. Es verdad que puede que hubiera mejores formas en la época de Fran Llorente, tampoco creo que haya sido la mejor época de la televisión pública, pero fue positivo que se pusieron en marcha los consejos informativos por los que se llevaba luchando desde los años ochenta, cuando el PSOE tampoco lo quiso poner en marcha. Están haciendo una gran labor que hace “pupa” a las direcciones, a ésta y a la anterior, que tampoco les gustaba mucho cuando la criticaban. Se está cometiendo el mismo error: cambiar a la gente y coger a personas que no están preparadas pero que dicen sí a todo. Es un error pero es seguir la tónica que se lleva desde hace tiempo: gente menos preparada, más numerito, más espectáculo, más superficialidad en la información… lo que no quiere decir que el profesional como tal no sea bueno, sino que en conjunto y como está planteada la tele es un poco a la deriva.

Hay gente que siempre se sitúa bien, y los hay que creen que han subido porque son buenos y han subido por razones políticas. Hay profesionales que están mal colocados y eso tendrá consecuencias. Todo el mundo quiere tener una redacción dócil, que no proteste, pero es lo de siempre.

Además, no hay dinero. Se quitó la publicidad pero no se puso financiación alternativa. Hay que decir ya las cosas claras, lo han hecho todos igual de mal, algunos peor que otros. Y tengo que decir que yo en Internacional no he sufrido nunca ninguna manipulación, he hecho siempre lo que creía que tenía que hacer, de forma honesta y buscando el análisis y las fuentes.

P.- ¿Y qué es lo que ofrece en cuanto a programación una televisión pública?

R.- Ahora mismo no se ve mucho la diferencia en lo que se refiere a la programación generalista de La1. TVE cometió el error en los años 90 de entrar en competencia con las televisiones privadas. Podemos hacer más informativos, tenemos programas de prestigio que llevan años en antena,  el privilegio de contar con programas como En Portada, Informe Semanal, Crónicas… que no se ven tanto en las privadas, pero por el resto, nada. Una televisión pública debe ofrecer programas serios, una información honesta y no sesgada, programas informativos que analicen la realidad y vayan más allá de la superficie, series y programas de entretenimiento lejos del espectáculo y del sensacionalismo. Pero, además, debe responder a las necesidades informativas, de entretenimiento y formación de todos los sectores sociales, teniendo en cuenta también las diferentes religiones, etnias y culturas, etc… eso es lo que hace diferente a la televisión pública.

P.- Hoy día, en la facultad de Ciencias de la Información de esta Universidad el hecho de trabajar como periodista es más un sueño que otra cosa. ¿Qué consejos nos podría dar para que ese sueño sea un poco más cercano?

R.- En mi época también éramos muchos y había menos medios de comunicación que ahora. Se colocarán aquellos que luchen por colocarse, los que se preparen y aquellos que de verdad tengan el espíritu de periodistas. Lo vais a pasar mal durante algún tiempo, porque tenéis peores condiciones de trabajo, pero tenéis que lucharlo, como hemos tenido que luchar todos. De todas maneras, no os tenéis que cortar por iros a trabajar fuera, que es algo extraordinario, ¡que el mundo es muy pequeño ya! Si no encontráis aquí, iros fuera y no os quedéis paralizados, moveros.

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Categorías:Cultura, Sociedad

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