La tragedia española a medio y largo plazo


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Las medidas que está llevando a cabo el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de momento no parecen tener una incidencia directa en la economía española. Ni positiva, ni negativa

Ante la actual situación que se vive en España, simplemente estamos en una deriva de caos, pérdida de empleo y de poder adquisitivo que no mejora en nada con respecto a los dos últimos años. Ahora bien, si todo lo que se está haciendo tiene el argumento directo de una significación a corto plazo para solventar nuestro déficit, ¿es que nadie está pensando en el medio y largo plazo?, ¿qué va ser de España dentro de 15 o 20 años?, ¿tan corto de miras son los actuales políticos que no se dan cuenta del virus que inoculan a la sociedad de cara al futuro?

mariano rajoy españa

A continuación se detallan una serie de aspectos socio-económicos que se están descuidando de manera preocupante y que tendrán una consecuencia directa en el medio y largo plazo, pero que la actual Ejecutiva no es capaz de afrontar. Simplemente, “pan para hoy, hambre para mañana”.

Los españoles deberían tener 2,1 hijos por pareja para que se pudiera dar un reemplazo entre generaciones. Actualmente es de 1,38 y la tendencia es a la baja. Sin ayudas para los recién nacidos, y con la pérdida de poder adquisitivo, actualmente tener un “hijo” es un bien de lujo. O, en palabras del Gobierno, significaría “vivir por encima de nuestras posibilidades”. Esto provoca que, junto al aumento significativo de la esperanza de vida, nuestra pirámide poblacional se convierta en invertida. Es decir, muy pocos jóvenes, y demasiados mayores (jubilados) a los que mantener. Simplemente imposible.

– Otro problema con un cariz socio-económico muy marcado es el acceso a la vivienda. Ha pasado de ser algo difícil a algo imposible. Pero surge un problema que entra en la deriva de ruleta rusa a la que juega el actual Gobierno. Si no hay trabajo, no hay ahorro; si no hay ahorro, no hay “entradas para pisos”, y si los flujos de crédito se van a poner “más salvajes y restrictivos”, se está condenando a varias generaciones a no tener una vida propia e independiente. Casas con hijos, padres y abuelos será la tónica dominante.

La educación está agonizando. Universidades que no pueden casi mantenerse abiertas. Sin profesores porque no hay dinero, sin alumnos porque no ven esperanza ni futuro. La educación representa la mejor gasolina para el motor de una economía potente. El actual Gobierno solo pone trabas al acceso e impedimentos económicos. No se puede economizar la educación. Si no es rentable, da lo mismo. Se trata de una inversión de futuro. Un país sin ingenieros, médicos, maestros… Es una sociedad que solo puede vivir de burbujas basadas en la construcción y un sector servicios muy frágil para un país de casi 50 millones de habitantes.

Adiós a la función pública. En esta crisis se ha tomado a los funcionarios como rehenes. Si la situación no torna según lo esperado, ellos seguirán pagando las consecuencias. Bajadas de salario, aumento de horas, reducción de poder adquisitivo… Todo por haber pasado unos años formándose, luego haber hecho un examen de acceso, y ahora tener trabajo. El debilitamiento de la administración pública, pese a que ésta debe convertirse en más productiva, a fin de cuentas solo implica la pérdida de capacidad competitiva del propio Estado.

– Por último, y a raíz de otra de las medidas que ha tomado recientemente, el Gobierno se ha propuesto matar al pequeño comercio en detrimento de los grandes establecimientos. No se trata de un proteccionismo vacío y fuera de lugar, se trata de ofrecer las mismas oportunidades a todos en lugar de ceder ante las grandes marcas y empresas que, a fin de cuentas, generan empleo y trabajo, que es lo que se necesita, solo cuando le vienen bien dadas.

Todos estos relatos de medidas que está tomando el Gobierno, y que ahora no son excesivamente visibles, son la hipoteca que nos dejará en herencia Mariano Rajoy cuando abandone su cargo. Él solo estará una o dos legislaturas. Ocho años, ¿y después qué? Cargamos nosotros con el peso de una sociedad demográficamente descompuesta, sin tejido empresarial, y con gente que no habrá pisado la educación superior.

No se trata de ajustar la economía y el déficit antes de termine 2013, se trata de gobernar un país mirando al presente, pero no obviando el futuro. Nos están cargando una hipoteca que no queremos.

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Categorías:economía

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