Las tres medidas del gobierno catalán


| INFORMACIÓN |

Las primeras medidas de la Generalitat dejan entrever que algo está sucediendo, más allá de la administración pública de un territorio

El pacto de gobernabilidad entre CiU y ERC va tomando forma. Desde el pasado 25 de noviembre, el Parlament se ha constituido con ERC como segunda fuerza, lo que le ha llevado a ganar peso en las decisiones gubernamentales. Artur Mas fue investido en primera vuelta gracias a sus votos y a los de su propio partido; el Govern ha tomado posesión de su cargo, con un perfil mucho más político que el anterior y en lo que llevamos de 2013 han sido anunciados algunos tipos impositivos específicos para Catalunya, como la Euroviñeta para vehículos pesados que circulen por las carreteras catalanas. Hasta aquí todo entra dentro de la normalidad en la gobernabilidad de una comunidad autónoma. Pero hay tres aspectos que no tendrían que pasar por alto. A saber. La creación de la secretaría de Hacienda dentro de la Consejería de Economía, la “Declaración de Soberanía del Pueblo Catalán” y el Consejo por la Transición Nacional. Vayamos por partes.

Con la creación de una Hacienda propia se pretende facilitar el despliegue de la Administración Tributaria de Catalunya, la cual sustituiría la estatal en la gestión y recaudación de impuestos  en dicho territorio. Supone una de las llamadas “estructuras de estado” que tanto parecen anhelar los nacionalistas con el horizonte temporal del 2014. Independientemente de la legalidad que pueda existir en ella o de la viabilidad tangible de llevarse a cabo,  la Hacienda propia no es nada más que la propuesta de pacto fiscal que vienen reclamando desde la pasada legislatura.

Por otra parte tenemos el Consejo por la Transición Nacional. ¿Qué supone esta comisión, que ya de por sí connota un cierto ambiente épico? Se trata de un organismo que asesorará a Artur Mas y al Govern de cara a la celebración del referéndum independentista del 2014. Con él se buscarán marcos legales para poderlo llevar a cabo, así como la búsqueda de pactos con Madrid. Por si esto fallara (que parece lo más probable, aunque Artur Mas haya situado en el epicentro de su gabinete a Jordi Vilajoana, de perfil considerado como pactista y diplomático), el Consejo irá buscando apoyos internacionales de cara a la celebración de la consulta.

La negativa al diálogo no puede ser una constante.

Los Gobiernos español y catalán tienen el deber democrático de llegar a acuerdos pacíficos.

Con esta segunda medida, de un calado mucho más relevante (el mismo Oriol Junqueras ha pedido poder formar parte), parece ser que el pacto de gobernabilidad va mucho más allá de la gestión de una simple autonomía que pide a gritos salir de la crisis. Por si la cosa no parecía ir en serio del todo, los dos partidos mayoritarios del Parlament han elaborado un borrador de “Declaración de Soberanía del Pueblo Catalán”. Aunque aún no es definitivo, ya que pretende agrupar otros partidos, como el PSC, ICV-EUiA y la CUP, y por lo tanto se tratará de modificar hasta el punto exacto de consenso máximo, el texto habla de un pueblo que “tiene carácter de sujeto político y jurídico soberano”, con un proceso de derecho a decidir “transparente”, en un contexto de “diálogo, transparencia y respetando el marco legal existente” y con la mirada puesta a Europa, “defendiendo y promoviendo sus principios fundacionales”, así como con la “necesidad de construir Catalunya como un estado dentro del marco europeo”.

Palabras mayores, sin duda alguna. No se trata, como venimos repitiendo, de una legislatura cualquiera en una comunidad cualquiera. Estamos delante de unos niños que se han hecho mayores. Rebeldes, quizás, pero mayores. No solo ejercen verborrea temporal a través de expresiones como “mayor autogobierno”, sino que empiezan a poner en marcha acciones que dotan el discurso de fundamentos para pensar que finalmente puede llegar a suceder. En tanto, a seiscientos quilómetros, apenas se oye la palabra diálogo, más o menos mensualmente acallada por algún ruido de sable del militar de turno. O del propio Ministro.

Debemos pensar que nuestros políticos saben trabajar y, entre titular y titular, se reúnen en sus despachos con discreción para intentar acordar soluciones maduras y dialogadas. Claro que, si en el caso que la clase política sufriera algún tipo de incompetencia laboral, los hechos adquieren una gravedad un poco más relevante. La hoja de ruta de Catalunya, a la deriva o llegando a buen puerto, está definida. Esperemos que la del Gobierno Central no se ciña a negar reiteradamente todo aquello que se proponga desde territorio catalán. Quizás Catalunya está equivocada. Quizás Catalunya debe replantearse su estrategia. Pero mientras las urnas escojan mayoritariamente un camino pacífico, el deber de sus gobernantes es seguirlo. Y el deber de Rajoy, como presidente de todos, es no contribuir a la crispación, sino intentar apaciguarla. Estaremos atentos…

Anuncios


Categorías:política

Etiquetas:, , , , , , , , ,

Déjanos tu opinión

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: