Cache-cache avec la mort


| CRÍTICA |

El ser humano es reflexivo por naturaleza. Nos preguntamos de dónde venimos, a dónde vamos, cómo vivimos, cómo acabaremos… nos preguntamos y obtenemos respuestas o no, pero eso no nos desanima. A mucha gente le gustaría saber cómo acabará sus días, rodeado de sus seres queridos, en soledad, con sufrimiento, con calma y serenidad. Y “Amour” de Michael Haneke viene a reflejar esta parcela de nuestro universo reflexivo, con una pareja de ancianos residentes en París, a los que la vida les pone a prueba cuando Anne (interpretada por Emmanuelle Riva) sufre una fuerte parálisis y su marido Georges (Jean Louis Trintignant) debe cuidarla

Anne y Georges

Anne y Georges

<<¡Qué bonito! La vida, tanto tiempo…>>. Así muestra Anne su aprecio por la vida cuando pasa con nostalgia las páginas de uno de sus álbumes familiares. Pequeños trocitos del pasado, materializados en sensaciones presentes que te hacen preguntarte cómo la vida te ha llevado hasta donde estás ahora. Y es que las cosas son tan azarosas, que un día parece que son blancas, al día siguiente negras, y terminan grises.

Haneke introduce pequeños trazos coloristas en este óleo de claroscuros, que no aportan sino belleza y una sensibilidad que traspasa conciencias. Como el momento en que los espectadores se ven enfrentados a otros en la pantalla, entre los que se encuentran Anne y Georges, que han acudido a un concierto; o aquel en el que Anne toca virtuosamente el piano, como reflejo de la imaginación de su marido. O aquella yuxtaposición de pinturas que llevan a una engañosa calma, mientras la sensación de final se acerca. O aquel, o aquel, o aquel.

Anne, interpretada por Emmanuelle Riva

Anne, interpretada por Emmanuelle Riva

La música, elemento central del filme, aparece con todo clasicismo y elegancia, se desenrosca suavemente de su origen, y traspasa la pantalla del cine para llegar al espectador y evocar un clima de belleza y cierta decadencia.

En tono gris se presenta el lento devenir de Anne y Georges en su piso parisino. Su día a día está cuajado de pequeños momentos comunes, en una continua armonía que todos suponemos que dan los años, pero de la que sólo pueden hablar nuestros mayores, y algunos no estarán completamente de acuerdo.

La vida de la pareja pasa de un tono gris a uno más bien oscuro, cuando Anne sufre una parálisis que le deja impedida, y supondrá un lento marchitar en su persona. Anne se da cuenta de que la vida ha doblado la esquina y debe encarar la realidad: saber que el final está cerca, no poder hacer nada para remediarlo, querer vivirlo con la máxima dignidad posible.

Y es que por encima del amor que le profesa su marido, la sensación de dirigirse hacia la oscuridad es muy pesada. Y la vida no es nunca como nos imaginábamos, si acaso es sincera cuando se refiere a la muerte. Una muerte con la que Emmanuelle Riva debe lidiar, siempre acompañada de su marido, que la ama, que la cuida, que sufre por ella, que la entiende.

Acaso la soledad es un componente bastante común en la ancianidad, porque el tiempo no perdona, no se para, no pregunta, no entiende de razas, ni de sexos. El tiempo sigue, y un buen día te hace ver que ya no eres el que fuiste, que ya no hay tiempo para el que eres, que ya no podrás ser. Pero Georges quiere que el tiempo, que lentamente hace desaparecer a su mujer, se pare, de marcha atrás, o le lleve con ella.

Georges, interpretado por Jean Louis Trintignant

Georges, interpretado por Jean Louis Trintignant

No es una actitud que tenga que explicar, porque el amor no tiene explicaciones, se siente, te impulsa, te empequeñece, te hace soñar o sufrir, pero siempre siempre te lleva. Ante el miedo que provoca envejecer, la certeza de lo que vendrá después. Puede que sea el camino el que provoque vértigo, y puede que la muerte provoque serenidad.

Con “Amour”, el camino se convierte en un lecho de rosas negras, de nostalgia y lento, lentísimo devenir. El camino se convierte en recuerdos, y colores, y sombras, anhelo y desesperanza, impotencia y silencio, gusto a agridulce y a tierno amor. Y en medio de este remolino de sentimientos, el tiempo nos llama la atención y toda nuestra vida, nuestro frugal paso por la belleza y la tristeza, se funde a negro.

Anuncios


Categorías:cine & TV

Etiquetas:, , , ,

1 respuesta

Trackbacks

  1. Globos de Oro: “Game Change” acumula tres premios « Actualidad24

Déjanos tu opinión

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: