Equipos de Leyenda; El Benfica de Bela Guttman y Eusebio


| REPORTAJE |

Existió, hace medio siglo, un equipo portugués que encandiló Europa. Y existió en ese equipo un jugador, que como hoy lo hace Cristiano Ronaldo, maravilló al planeta fútbol.

Estamos hablando del Benfica de Bela Guttman, portador de momentos mágicos desde el banquillo junto a su sino dentro del capo, el grandioso Eusebio.

El entrenador húngaro fue el pionero del sistema de juego 4-2-4 que, posteriormente, equipos como La Holanda Mecánica copiarían. Llegó al país luso en el año 1958, pero no fue al equipo lisboeta, si no al Oporto, con el que conquistaría una liga. El Benfica, jugándose entrar en una guerra abierta en el país ibérico, fichó al técnico el verano siguiente. El sacrificio mereció la pena.

Bela llevó al equipo del águila a la mejor época del club, y a la postre, del fútbol portugués. En su primera temporada ganó nuevamente el título liguero, pero sería la siguiente cuando conseguiría el trofeo mayor.

El equipo estaba constituido por una fusión perfecta de futbolistas portugueses y mozambiqueños, que lograron crear un dominio incontestable y de gran duración en el país, conquistando además el continente en dos ocasiones consecutivas de manera brillante, imponedora y eficaz con la figura de Eusebio como estrella estelar, a quien Guttman fichó en 1960 a cambio de 350.000 escudos siguiendo una recomendación de su amigo y ex dirigido en Sao Paulo José Bauer, con quien según cuenta la leyenda se encontró en una peluquería de Lisboa, pero recién hizo debutar un año después.

Bela GuttmanBela Guttman

Aún sin Eusebio, pero con grandes profesionales como Augusto, Santana, Águas o Coluna, el Benfica consiguió un once confiable y extremadamente rápido. En la final de la Copa de Europa, en la que se tuvieron que medir al F.C. Barcelona de Ladislao Kubala, Luis Suárez o Sandor Kocsis; en la ciudad suiza de Berna, derrotaron al equipo culé por 3 goles a 2. La final será recordada como la de ‘’los palos cuadrados’’, llamada así debido a los sucesivos remates que el cuadro blaugrana estrelló en los postes, que curiosamente dejaron de tener dicha forma después de dicho día.

Tras la consecución del título, el entrenador Guttman, recibe la recomendación de José Bauer, ‘’debes fichar al chaval de 18 años mozambiqueño que juega en el Laurenço Marques’’.

Ejerciendo su condición de mejor equipo de Europa, el Benfica se ganó el respeto y la admiración de todo el mundo, alcanzando aun más aceptación cuando finalmente entró en escena Eusebio, quien dando una extraordinaria muestra de su tremendo potencial debutó en la final del Torneo amistoso de Paris, en 1961, en la que ante el Santos de Pelé marco tres goles en pocos minutos. El cuadro brasileño ganó 6-3 con dos goles de O Rei y France Football tituló “Eusebio 3, Pelé 2″.

Aquello representó solo el inicio, ya que posteriormente la “La Perla Negra”, otro de los motes del gran Eusebio, se erigió en el líder y emblema absoluto del equipo y lo condujo hacia nuevos logros domésticos y a la final de la Copa de Europa de la temporada 1961/62, en la que el equipo refrendó su condición de mejor club del continente obteniendo nuevamente el titulo, esta vez en Amsterdam y frente al mítico Real Madrid de Alfredo Di Stéfano, Ferenc Puskas y Paco Gento, quevenía de ganar cinco de las últimas seis ediciones del torneo, en el marco de una final que el propio Eusebio se encargó de destrabar cuando estaba igualada en tres con un gol de penal y otro muy recordado de tiro libre, que hizo efectivo luego de pedirle amablemente a Colunga que lo dejara patear: “Senhor Mario, déjeme lanzar este tiro de falta para que pueda marcar”, le dijo.

Eusebio jugando con el Benfica.Eusebio jugando con el Benfica.

Dicha gesta europea marcó un pequeño y a su vez gran quiebre, ya que posteriormente Guttman dejó su cargo de entrenador cuando los directivos del club se negaron a aumentarle el sueldo y a su marcha dejó una frase lapidaria: “Sin mí, este equipo nunca más ganará una final europea”.

Como si una maldición o un mal de ojo se tratase, aquello se cumplió. Pese a que el liga siguieron igual de intratables, ganando diez Ligas y cinco copas de Portugal, jamás volvió a ganar nada internacionalmente, pese a que llegaron a tres finales más de la Liga de Campeones, perdiéndolas todas y cada una de ellas contra el Milán en 1963, el Milán en 1965 y el Manchester United en 1968. Más adelante, otras dos finales se irían ante PSV en 1988 y el Milán de Arrigo Sacchi en 1990.

Eusebio marcó 317 goles en 301 partidos en la Liga portuguesa y hoy por hoy es la mayor leyenda viva del fútbol luso. Mientras, en el Benfica, visitan la tumba de Bela Guttman, sin resultado alguno para tratar de revertir esa ‘maldición’ que les persigue. Sin poder agrandar su leyenda, está claro que la de aquellos años, con un húngaro y un portugués de la mano, perdurará para siempre.

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Categorías:Deportes, Fútbol

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