Los sentimientos son universales


¿Qué decir de “La vida de Pi”? Si les digo que es la nueva película del director taiwanés Ang Lee, cuenta la historia de un chico hindú que se traslada con la familia y el zoo a bordo de un carguero japonés, desde su India natal a Canadá; y que durante la travesía el barco zozobra y el chico se encuentra sólo en un bote salvavidas con Richard Parker, un tigre de bengala que es el orgullo del zoo familiar… estaría resumiendo el film en unas pocas líneas. 

El libro "Life of Pi" de Yann Martel

El libro “Life of Pi” de Yann Martel

Pero si añado que se genera un ambiente trascendente, vital, que atrapa al espectador y le lleva por 125 minutos de color, fábula, fuerza animal y una sensibilidad que cala los sentidos, tampoco estaría faltando a la verdad. Porque “La vida de Pi” puede ser simplemente la historia del chico que sobrevive a un naufragio, o una experiencia que te hace recordar por qué amas el cine y por qué Ang Lee está considerado un director sensible, capaz, valiente y muy cercano.

Porque el joven Pi tiene su propia historia, pero ésta tiene un halo de universalidad que no dejará indiferente a nadie. La búsqueda de la verdad, llámese Dios, encontrarse a sí mismo o conectar con el prójimo, traspasará los ojos del que se entregue a esta propuesta real y fantástica,  pero también alegre y triste, esperanzadora y oscura, vivaz y agonizante, salada y dulce, mar y tierra.

David Mangee, basándose en la novela homónima de Yann Martel, nos presenta un guión enlazado suave y consistentemente, con un típico <<érase una vez…>> y un final feliz (algo previsible), pero relleno con una historia apasionante sobre cómo un chiquillo aplacado por la insipidez de la vida, entabla una casi armónica convivencia con un tigre de bengala.

El joven Pi y "Richard Parker"

El joven Pi y “Richard Parker”

Todo sazonado con unos efectos visuales que hacen las delicias de los amantes del artificio (o fastidian a los que gustan más del intimismo y el ambiente verité, dependiendo de la óptica con la que se mire), y una música bellísima que nos transporta a India sin salir del cine. La banda sonora, a manos de Mychael Danna, es de una belleza tal y tan acorde con los sentimientos que imperan en cada momento, que el espectador puede sentirse casi levitando.

Y el rollo místico que impregna la película no debe echar a nadie para atrás, porque se basa en un espiritualismo conectado con la naturaleza humana, no implica acogerse al amplio rango de credos que hay en nuestro planeta. Si bien los actores son muy correctos y en ocasiones el joven Pi (Suraj Sharma) y cuando ya no es tan joven (Irrfan Khan), brilla con fuerza, aquí nadie es más que nadie porque esta es una experiencia cinematográfica que queda entre la historia y el espectador.

Diferentes interpretaciones, sentimientos, valoraciones, reacciones ante una fuerza latente que está ahí, y nos pertenece a todos, y nos dice que sigamos adelante, rumbo al infinito,y que afrontemos con entereza la realidad porque esto nos hará dueños de nuestro destino. Y aunque no es de esta película, sí hay un refrán hindú que sale a colación y que dice así: <<al final todo sale bien, y si no sale bien, es que no es el final>>.

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Categorías:cine & TV

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1 respuesta

  1. Muy bueno Santi. La verdad es que es un peliculón de los importantes ya que tiene un trasfondo que no deja a nadie indiferente. Muy bonito contado.

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