La relación sexual más cara de la historia


| CRÓNICA |

Esta semana se ha llegado a un acuerdo “amistoso” y millonario entre el exdirector del FMI, Dominique Strauss-Kahn, y Nafissatou Diallo, la mujer que el pasado mayo denunció al político por violación y abusos sexuales en un hotel de Nueva York

Dominique Strauss-Kahn, antiguo director del FMI

Dominique Strauss-Kahn, antiguo director del FMI

En cuestión de horas, la vida del entonces director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, dio un vuelco tan sorprendente como inesperado del que hoy en día, casi dos años después de aquella fatídica tarde, puede decirse que está “zanjado”.

Una tarde de mayo de 2011, el presidente en aquel momento del FMI se disponía a subir a un avión en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, que le llevaría desde la ciudad norteamericana hasta Paris, lugar en el que llevaba a cabo su ejercicio como político y en el que también mantenía su residencia habitual junto a la periodista francesa Anne Sinclair, su entonces esposa. Sin embargo, el señor Strauss-Kahn, sentado ya en uno de los asientos de primera clase del avión, fue detenido pocos minutos antes del despegue por la policía de Nueva York, la cual había recibido una llamada que acusaba al casi presidente francés de haber abusado sexualmente con violencia de una de las empleadas del hotel en el que se había alojado en la ciudad. Detenido ya, la Fiscalía de Nueva York presentó cargos contra él por abuso sexual, intento de violación y encarcelamiento ilegal, de los cuales el exdirector se defendió en todo momento y, junto con su abogado Benjamín Brafman, se declaró “no culpable”, que no inocente.

Para Dominique Strauss-Kahn esta no era la primera vez en la que se veía envuelto en acusaciones de carácter sexual. En 2008, el FMI abrió una investigación interna sobre las relaciones sentimentales del director con una de las directivas del uno de los departamentos de la organización monetaria. Pero tampoco sería la última: días después del escándalo que suscitó la acusación de la mujer trabajadora en el hotel americano, la joven periodista francesa Tristane Banon anunció que denunciaría a Strauss-Kahn por haber tratado de violarla en el año 2007, cuando la joven se disponía a hacerle una entrevista en un piso de Paris. Finalmente, y tras mucha polémica de por medio, DSK se “libró” por los pelos del tema y el caso fue cerrado por la Fiscalía de Paris.

Ahora, casi dos años después del suceso que lo llevó a alejarse de la política, a dejar la dirección del Fondo Monetario Internacional y, finalmente, a separarse de Anne Sinclair, la soledad aun no le ha llegado a pesar de todo. Si bien fue sometido a graves críticas y acusaciones, otros muchos también salieron en su defensa y actualmente ha rehecho su vida con una nueva mujer, alto cargo de la televisión francesa.

No le ha salido del todo mal al que podría haber sido presidente de Francia, después de todo. Esta semana, el exdirector del FMI y sus abogados cerraron en el juzgado civil del Bronx (Manhattan) un acuerdo de entre tres y siete millones de euros que harán “olvidar” y “callar” a Nafissatou Diallo, la mujer guineana encargada de la limpieza. La mujer acudió ese mediodía, en torno a las 13.00 horas, al tribunal neoyorquino en el que se encontraba Douglas McKeon, juez encargado de llevar a cabo el fin de la demanda civil y llegar a un acuerdo entre ambas partes.

Los acuerdos económicos aseguran un fin rápido y poco doloroso en procesos como estos. Ni juicios, ni acoso de la prensa, ni tampoco elucubraciones y protestas. En este caso, son muchas las cifras que se barajan en torno a la cantidad económica que hará “dejar de lado” el suceso. En un principio, sonaban unos 4.6 millones de euros, sin embargo, el abogado de DSK lo desmintió rotundamente. Especialistas hablan más de entre 3 y 10 millones de euros, siendo la cifra más probable los 5 millones. Sea la que sea la estrepitosa cifra, el acuerdo económico seguro hará saltar las críticas más rotundas. ¿Valen más 5 millones que la justicia? ¿Callar, olvidar, desaparecer, aprovechar? ¿Moral? ¿Ético? La procedencia del dinero, en este caso, también ha suscitado críticas. La que fuera su esposa, la multimillonaria Anne Sinclair, asumió los primeros gastos del proceso: fianza, abogados, alquiler del lugar por arresto domiciliario… Tras todo esto, llegó el divorcio entre ambos.

Una situación seria, en forma de culebrón, que ha mantenido a toda la prensa internacional atenta a cada uno de los movimientos de Strauss – Kahn. Una situación que, paradójicamente, se da en muchas ocasiones y por las que hoy en día se llevan a cabo batallas legales que acaban, no solo con economías familiares, sino con las fuerzas de los demandantes y familiares, y que en este caso se ha acabado solucionando “fácilmente”. La fuerza del poder y del dinero, que en ocasiones valen más que la justicia y la dignidad.

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