El Milán de Sacchi. La Leyenda


Arrigo Sacchi, nacido en Fusignano (Italia) el 1 de abril de 1946, es otro entrenador que merece, con letras de oro, entrar en la historia del fútbol como uno de los más influyentes.

El italiano en el banquillo fue el antónimo de lo que fue en su carrera como futbolista. 15 años dentro del césped en el que lo que intentaba por encima de todo era evitar que el rival marcase goles. Era defensa. Más allá de la línea de cal, y sentado, Arrigo fue mucho más. Fútbol de ataque por excelencia basado en una defensa convertida en arte, dio otro enfoque a la manera de tratar el balón de la que Helenio Herrera y César Luis Menotti concebían.

No tuvo una carrera de futbolista de élite y como tal, siempre se ha caracterizado por pensar que el fútbol es como las mejores películas, por muy buenos que sean los actores, si no tienes un guión adaptado a su capacidad interpretativa, no se van a poder sostener. Él siempre decía que ‘’si juegas cerca de tu compañero, el pase será rápido y preciso, pero si juegas lejos, la pelota la recibirás alta y de espaldas’’.

Como seguidor del Inter de Milán de Helenio Herrera en su juventud, él tenía claro una cosa. Quería jugar para ganar. Pero a diferencia de su compañero, quería jugar bien. Con el resultado por bandera y el buen juego como método, ‘’una victoria sin mérito no es una victoria’’. Y fue en 1987 cuando se encontró ante el mayor reto que ha tenido un entrenador en su carrera. En una Liga inmersa en un sistema de juego defensivo y poco vistoso, a Arrigo le tocaría la papeleta de defender el banquillo de un grande de Europa, el AC Milán, e ir contra lo preestablecido en la cultura italiana.

El Milán de Arrigo Sacchi.

Para que el equipo milanés sea hoy uno de los equipos más laureados de la los últimos 30 años, el italiano tuvo  que organizar una filosofía base.

gullitrijkaardsavicevicig1Su postulado parte desde la defensa. ‘’La defensa es espectáculo’’. Y desde ahí va a organizar su entramado futbolístico. Para él, la defensa deja de ser un proceso en el que haya que centrarse en el esfuerzo físico y la destrucción del juego rival. Va un paso más allá. Basándonos en el reglamento de los años 80 (en el que se podía devolver la pelota al portero y éste cogerla con la mano y la existencia del fuera de juego posicional), Arrigo implantó el ‘pressing’, es decir, la presión en toda la zona del terreno de juego. 11 atacan y 11 defienden. De esta manera obligaba al rival a obtener espacios menos ventajosos y a ‘vender’ el balón con mayor velocidad, permitiendo que el juego ofensivo de su equipo creciese a medida que descendía el de enfrente.

Impedía contraataques, debido a la buena posición de ‘sus pupilos’ y esta presión en todo el campo, originaba alternativas de ataque y de contras para su equipo, obteniendo espacios y comenzando la jugada más próximo al área rival.

Su sistema de juego era un 4-4-2, y su equipo tipo era el formado por Galli En la portería, con una línea de 4 defensores formada por Tassotti, Costacurta, Baresi y Maldini, dos mediocentros como Ancelotti y Rijkaard, dos extremos (Donadoni y Colombo), y Gullit detrás del delantero estrella, Van Basten.

Manejaba el espacio defensivo a su antojo. Sabía a la perfección hacia dónde dirigir al rival (a las bandas) y creaba un tempo adecuado para originar la presión según en qué zona estuviese el balón.

Las salidas de balón de la defensa rival las marcaba Ruud Gullit, mientras que Marco Van Basten se encargaba de ocupar el espacio entre esa línea y el portero para evitar una cesión al mismo. Si el contrincante decidía salir por las bandas, eran Donadonni y Colombo los que presionaban, con Anceloti o Rijkaard haciendo una cobertura corta y creando equilibrio en la línea de medios. Si la línea de medios era superada, uno de los dos centrales saldría en la ayuda y el lateral cercano cerraría el espacio dejado. De recuperar el balón, toda la línea defensiva saldría hacia delante dejando al rival en fuera de juego ante una posible pérdida.

‘’Para jugar bien hay que tener el balón’’. Era una premisa que Arrigo Sacchi tenía muy clara. Y para tener el balón, el primer paso era quitárselo al contrario. Pero ahí no acababa su sistema. Después de recuperarlo, había que mantenerlo. Y para eso, los actores debían tener claro su papel. Ahí entran los jugadores.

La recuperación del balón permitía un factor, estar más cerca del área rival y estar todos los compañeros en una distancia reducida. Esto favorecía el iniciar los ataques y contras partiendo de un juego en corto. El ataque del Milán de Sacchi tenía una dinámica muy desarrollada. Con un trato de balón preferencial y diferenciador del resto, se pretendía hacer circular el esférico sobre un espacio libre con el objetivo de disipar las líneas rivales y llegar al área rival con todas las garantías para poder marcar. Con un ritmo ofensivo que alternaba balones cortos con largos, con desmarques de ruptura por dentro y por fuera y jugadores en continuo movimiento con la pared como la principal asociación.

Esto era lo que Arrigo Sacchi entrenaba, pero para ello necesitaba a unos jugadores de una alta capacidad de colectivización y una calidad remarcada. Y eso también lo tuvo. Anceloti actuaba como un comodín para la posible salida de balón, en la que Rijkaard era el generador de oportunidades. El que rompía la sintonía del juego era Ruud Gullit, con su fuerza y el factor sorpresa en según qué jugadas. Ritmo en el balón, cambio de ritmo en las piernas de los jugadores y un dinamismo con el balón muy inusual por entonces, Marco Van Basten era el que se encargaba de finalizar todo el trabajo anterior.

Este era Arrigo Sacchi y este fue el valor que dio al fútbol. Y al Milán, ganador de dos Copas de Europa en su mandato.

“Nosotros nunca hemos sabido definir bien lo que es el fútbol. Desde luego no ha sido un deporte con unas reglas férreas y lo que pasa en los estadios italianos lo demuestra. Tampoco ha sido un espectáculo deportivo. Uno de los presidentes más competentes me dijo un día: ‘Lo ideal sería ganar un partido contra un equipo que no para de chutar al larguero y que en el minuto 90 se mete un gol en propia puerta’. Si hubiésemos entendido el fútbol como un espectáculo deportivo, nos habría ayudado a aceptar que una victoria sin méritos no es una victoria”.

Anuncios


Categorías:Deportes, Fútbol

Etiquetas:, , , , , ,

Déjanos tu opinión

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: