El arquitecto del R&R y el mejor guitarrista de la historia


Little Richard y Jimi Hendrix. Homenaje a dos de los músicos que más han revolucionado su arte, con motivo al 70 y al 80 aniversario de sus nacimientos, respectivamente.

Little_Richard

Little Richard

Quizá Little Richard tiene algo de culpa de que a Jimi Hendrix le diese por la guitarra, pero esto sin duda son sólo especulaciones.

En cualquier caso, hablemos del gran Little Richard, el cual cumple 80 años hoy. El creador de canciones como Tutti Frutti o Long Tall Sally, al que llaman “el Arquitecto del Rock and Roll”, empezó su carrera musical antes que nadie dentro del género, y él mismo predica que de haber sido blanco, él mismo sería “El Rey” y no Elvis Presley. Sin embargo, en mi opinión, ninguno de los dos se merece tal pseudónimo más que Chuck Berry.

Incluso no siendo el rey, demostró que sabía y mucho, lo que es el Rock and Roll. Ya desde pequeño frecuentaba bares donde tocaba el piano a ritmo de rhythm and blues alternándolo con blues, jazz e incluso gospel. Su adolescencia fue dura. Su homosexualidad era muy mal vista, y más en aquellos tiempos en la comunidad negra, y su familia le expulsó de su propia casa a los trece años.

Pero el pequeñín podía con todo, y ganó un concurso local para abrirse un hueco en las discográficas. Dos años más tarde (1954) salió Tutti Frutti aunque censurada. La canción original era lasciva y no sería aceptada por una comunidad blanca algo cerrada de mente, así que su discográfica le cambió la letra. “Tutti Frutti” era una manera de llamar despectivamente a los homosexuales durante aquellos años.

Después de aquella canción Little Richard pudo hacer lo que le dio la gana: Long Tall Sally, Good Golly Miss Molly, o Lucille eran bailadas en cualquier lugar de los Estados Unidos de  aquella época. Él siempre presumió de que todos los músicos de entonces le plagiaron sus ritmos, y plantó las bases de un producto que cambiaría el mundo para siempre, el Rock and Roll.

No obstante, no le duró mucho tiempo la juerga. En 1957, con apenas 25 años, Little Richard estuvo apunto de morir en un accidente de avión en su gira australiana. Una anécdota famosa en la historia del rock es aquella en la que después del accidente, arroja todos sus anillos de diamantes a un río de la zona. Motivo de esto fue su unión a la Iglesia como sacerdote.

De hecho, fue el ministro de boda en la ceremonia entre Bruce Willis y Demi Moore. Tampoco esto duró demasiado. La Iglesia no le permitió ejercer debido a diversos sucesos relacionados con droga y homosexualidad en los que estuvo involucrado. Él siempre echó la culpa al R&R: Rock n Roll is evil, because Rock n’ Roll makes you take drugs, and drugs turn you into a homosexual. Sin embargo, fue éste mismo el que le dio su vida.

Tampoco esto duró demasiado. Vuelto en sí, volvió a las andadas y a dar conciertos, por el mundo. Dijo que Dios le había destinado ser Little Richard, con todo lo que eso conllevaba, y en el resurgimiento dio un gran coletazo en forma de canción: Great Gosh-a-Mighty, combinando su cara rockera y religiosa.

La Rolling Stone le consideró el 8º mejor músico de la historia y se le incorporó en el Rock and Roll Hall of Fame en cuanto esta institución fue creada, pero dos puestos delante suya en el ranking, se encontraba el genio irrepetible de Jimi Hendrix. Su cumpleaños habría sido hace una semana. Y es que del mejor guitarrista de todos los tiempos, ya se conoce todo. Pero permitidme el lujo de hacerle un pequeño homenaje.

James Marshall Hendrix nació en Seattle, y allí fue donde se crio. Desde que su padre encontrara un banjo con una sola cuerda, tirado en el garaje, y se lo diese a Jimi con poco más de 4 años, éste sabía que su vida le pertenecía a la música. Obtuvo su primera guitarra a los 14 por 5 dólares y desde ese momento no paró de practicar fijándose en cómo tocaban los grandes del blues (Robert Johnson, BB King, Muddy Waters…) y del rock and roll (sobre todo, Chuck Berry).

Jimi Hendrix y su Fender Stratocaster

Jimi Hendrix y su Fender Stratocaster

Finalmente se acabó decantando por tocar como los primeros, aunque con un estilo eléctrico y potente donado en parte por el rock. Por algo el riff de Voodoo Child está considerado como el mejor de la historia.

Hubo intentos de cerrarle el camino a la gloria. En 1960, un Jimi de 18 años, obsesionado con las notas de su guitarra fue obligado a servir en el ejército y para librarse tuvo que inventarse excusas para ir al psicólogo. Allí mintió diciendo que era homosexual, por ejemplo, y no tardaron en echarle. Una vez libre y en plenas facultades, estuvo tocando en diversos grupos como los Upsetters, grupo de apoyo de Little Richard, aunque más importante para su vida fue conocer al gran Frank Zappa, que le enseñó a usar uno de sus “juguetes” favoritos: el wah-wah.

En 1966 nacería The Jimi Hendrix Experience después de que Jimi aceptase tocar una versión del clásico Hey Joe propuesto por el que sería su manager Chas Chandler, que en aquel momento era bajista de The Animals. En una audición conoció a los que serían su bajista y su baterista: Noel Redding y Mitch Mitchell, respectivamente. En 1967 grabaron uno de los mejores discos hasta la fecha: Are you experienced?marcado por la influencia de las drogas y de la filosofía nihilista de aquella época.

Formó parte del “Verano del amor”, de ese año, que popularizó el movimiento hippie, y algo después sacó su disco más funky: Axis: Bold as Love. Yo, como amante del funky,  tengo que reconocer que es mi favorito, aunque probablemente no sea el mejor. Además de la guitarra dominante, mística y trascendental, se pueden encontrar letras de muy alta calidad, como en Castles made of sand.

Por último saldría el quizá más famoso y trabajado, Electric Ladyland, el cual tardaron en grabar muchísimo tiempo. Al parecer hay más de 43 versiones diferentes de Gipsy Eyes por poner un ejemplo. Este disco contiene otras canciones tan buenas como Voodoo Child: Slight Return, All Along the Watchtower (la original es de Bob Dylan) o Crosstown Traffic.

El quizá mejor disco de los Jimi Hendrix Experience, les costó la separación, debido, seguramente, a la actitud escrupulosamente perfeccionista del propio Jimi, y su consumo demasiado habitual de diversas drogas.

"Blues" de Jimi Hendrix

“Blues” de Jimi Hendrix

Sin embargo, quedaban cosas importantes por hacer, entre las que se encuentra el festival de Woodstock del 1969. Se presentó como Gipsy Sun and Rainbows. Es famosa su versión del himno americano tocada por sonidos de metralla y bombas provocadas por su guitarra en lo que pareció una crítica política aunque él mismo lo desmintió. Por otro lado, sacó un último disco que en mi opinión es maravilloso. Se llama simplemente Blues y es un recopilatorio de sus canciones favoritas y algunas suyas tocadas de forma que sólo él conocía. El resultado son canciones a las que la palabra “canción” se le queda demasiado pequeña.

Alrededor de un año después, murió por ahogarse en su propio vómito en uno de los días más trágicos de la música. Pero como no es lo suyo terminar un artículo así, dejemos que los riffs de guitarra de Jimi Hendrix, y las melodías rockeras del piano de Little Richard sigan metiéndonos el rock en la sangre:

Y un regalo especial, del Leyends of Rock de Roma en 1990:

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Categorías:Cultura, Música

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