Una respuesta peculiar: Allen Iverson


Allá por 1996, la NBA vió llegar de la mano de los Philadelphia 76ers un jugador bajito y delgado, con fama de anotador compulsivo en la pista, pero indomable fuera de ella. Procedente de Georgetown, el menudo base irrumpió en la mejor liga del mundo como una centella, dejando claro desde el primer minuto lo que iba a ser.

En la pista se podría decir que Iverson obtuvo reconocimiento fácilmente, pero para ello, como tantos otros jugadores que han llegado a la NBA, no pasó por un camino de rosas precisamente.

Criado por una madre adolescente en Hampton, tuvo una infancia difícil en un barrio conflictivo de la ciudad, donde la violencia era el pan de cada día. En uno de esos días, su por aquel entonces mejor amigo pasó a engrosar las estadísticas de muertes en el barrio. El propio Allen esquivó varias veces la muerte, y en ese arduo trabajo no pudo evitar pasar un tiempo en la cárcel (4 meses) por su supuesta participación en una pelea.

Sin embargo, su gran pasión era el baloncesto y no dejó pasar la oportunidad que le brindaron desde la Universidad de Georgetown para jugar a lo que mejor sabía. La condición que pusieron desde el centro fue que Allen cumpliera estrictamente el código de comportamiento del recinto, bajo amenaza de expulsión por el mínimo descuido. Así, el joven base comenzaría la andadura que posteriormente iba a ser su trampolín hacia la NBA.

Como ya hemos dicho anteriormente, dio en 1996 el salto a la NBA, tras promediar unos espectaculares  25 puntos, 4’7 asistencias y 3’35 robos por partido. A partir de ahí y desde el momento en que AI puso un pie sobre un parquet de la liga, su carrera quedó marcada por una tónica que se repetiría hasta prácticamente su salida de la NBA. La excelencia en la pista con la irreverencia fuera de ella. A lo largo de todos sus años, alternó actuaciones de más de 50 puntos con altercados con armas de por medio. Tan pronto era capaz de romper con un crossover al mismísimo Michael Jordan como era pillado en un casino de Atlantic City orinando a la vista de todo aquel que pasara por allí.

Detrás de su asombrosa y cargada indumentaria (solía vestir todo tipo de muñequeras, coderas, cintas de pelo y para los dedos) se escondía un jugador capaz de dominar un partido a su antojo desde sus escasos (para la NBA) 183 centímetros de altura. Su vestimenta basada en la cultura hip hop le valió más de una disputa con el poderoso comisionado de la Liga, David Stern, quién seguramente pensando en jugadores como AI, implantó un código de vestimenta que se cebaba con todo lo que evocaba al mundo del rap. Así Iverson,  haciendo honor a su apodo, The Answer ( la respuesta, se dice que es por un tatuaje de un bulldog que luce en su bíceps izquierdo, junto con la frase anterior), respondió a Stern diciendo que “asociar la cultura hip hop con la violencia, las drogas o la mala imagen es de ser racistas”.

Al margen de sus affaires extradeportivos, el genio de Hampton triunfó en la NBA como pocos, además en una franquicia histórica pero en aquella época en un pésimo nivel como los Philadelphia 76ers.

Comenzó ganando el premio Rookie del año 1997, batiendo récords como ser el primer novato en lograr anotar 40 puntos en 5 o más partidos. Al año siguiente no hizo más que mejorar sus números, que le consagraron en la liga como uno de los jugadores más determinantes y peligrosos a ambos lados de la canasta, aunque especialmente en ataque, donde una y otra vez perforaba el aro contrario con asombrosa facilidad. Como en el 98, en el 99 Allen siguió mejorando y ganándose un estatus en la NBA, para posteriormente dar paso a su mejor campaña en la Liga.  Durante la temporada 2000-2001, The Answer promedió 31’1 puntos, 4’6 asistencias y 2’5 robos de balón. Su anotación media supuso su segundo título de máximo anotador, pero también la satisfacción de ser el primero jugador desde Jordan en promediar 30 puntos por noche. Aquel año evidentemente se alzó con el trofeo de MVP y contribuyó enormemente a que los Sixers alcanzaran unas finales que luego perderían, siendo este el mayor acercamiento de Allen al ansiado anillo que le ha terminado por colocar en la poco honrosa lista de las leyendas sin anillo, junto a Charles Barkley o John Stockton.

Tras aquella brillante temporada, llegaría la degradación de ese equipo y la ya cantada salida de Iverson de los Sixers. Pese a que Allen jugó a un gran nivel, las lesiones comenzaron a aparecer con más frecuencia en su carrera.  El jugador se fue impacientando al ver cómo año tras año no conseguían acercarse a la consecución del anilllo y que desde los despachos no se hacía lo suficiente para lograrlo, por lo que en la temporada 2006-2007 pidió el traspaso, momento en que cambió de aires a Denver. Siguió manteniendo buenos números en sus dos temporadas al lado de Carmelo Anthony, pero ambos talentos no se acoplaron bien, y no consiguieron llevar a la franquicia de Colorado al ansiado anillo, por lo que AI fue traspasado en 2008 a los Detroit Pistons, a cambio de Billups, McDyess y Chamb.

Parecía que en los Pistons iba a poder tener el rol de líder absoluto, pero una vez más las lesiones le impidieron jugar muchos partidos, e incluso fue relegado a un banquillo donde el evidentemente no se sintió cómodo. Tras abandonar la franquicia, le dio tiempo posteriormente a pasar brevemente por los Grizzlies y de regresar a su “hogar”, los Philadelphia 76ers, donde definitivamente colgó las botas (al menos las de la NBA). Finalizó su periplo baloncestístico en Europa, de la mano del Besiktas turco que le pagaba todo lo que quería a Allen Iverson. Pese a jugar grandes partidos, una vez más, las lesiones le lastraron y le empujaron a una triste retirada forzada.

En sus últimos años, AI dejó de ocupar portadas por sus rachas de anotación para pasar a hacerlo por sus escándalos extradeportivos, como uno que le llevó a decir a un agente, después de que éste le inmovilizara el vehículo por falsificar documentos, que se llevaran el coche si querían, que él tenía 10 más. Terminó preguntando a los agentes: ¿Es que no saben quién soy?

No sabemos qué le respondió el agente, pero  probablemente el se hubiera autorespondido como siempre se le ha caracterizado, con una respuesta peculiar.

 

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Categorías:Baloncesto, Deportes

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2 respuestas

  1. Aunque muchas veces su comportamiento era injustificable, se echan de menos sus meteduras de pata y, por supuesto, su talento en la pista. Una imagen que siempre recuerdo de AI es un “gráfico” de las lesiones que había tenido durante su carrera deportiva y era simplemente ridículo. Tenía anotaciones en todas las extremidades del cuerpo, lugares, dedos, espalda … Su forma de jugar y su talento propiciaban estas lesiones, algo que le ocurre a jugadores como Wade o Rose, que suplen su falta de centímetros por un estilo temerario que pone en riesgo su propio físico. Pienso en jugadores que se le puedan parecer un poco a Iverson y me viene a la cabeza Kyrie Irving, precisamente lesionado y baja para los Cavs durante una temporadilla.

    • Efectivamente KJ. Son jugadores que son muy explosivos y entran mucho a la zona, además de que no rehuyen el contacto, por lo que en la diferencia física ante los “grandes” acaban saliendo perjudicados muchas veces. Sólo hay que ver cómo se lesionó Rose, en una entrada a canasta.

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