Basta. Contra la violencia de género


Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado… porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras… Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu ‘método de disciplina’ intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja? Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe… La acobardas, la empujas, le das patadas… (Fernando Orden Rueda. Premio del II Concurso Nacional ‘Carta a un maltratador’)

Se acerca el 25 de noviembre, y con él, el día Internacional contra la violencia machista. Que exista un día dedicado a ello en nuestros calendarios, nos recuerda que se trata de un problema que urge erradicar.

“Lo conocí a los 13 años, y desde entonces nos enamoramos. Luego me casé a los 16 porque estaba embarazada. Él ya me pegaba desde que éramos novios pero pensé que si nos casábamos esto iba a cambiar, pero no cambió, siguió pegándome inclusive cuando estaba embarazada”    Estuve 19 años casada con él, pero un día dije: hasta aquí! Era un sábado y había una fiesta. Él nunca me había sacado para ir a una fiesta, así que yo se lo exigí y fuimos. Estuvo bebiendo, y por un desacuerdo me pegó en frente de sus amigos, me sentí tan humillada que decidí dejarlo.”

“Primero me atropelló, se bajó y me dijo “hija de puta, me has arruinado la vida, no vas a vivir para contarlo” y empezó a acuchillarme”.

“Es tan intenso el dolor emocional que produce este hecho, que no eres capaz de dar un paso hacia delante sola. No tienes fuerza moral para pedir ayuda porque, entre otras cosas, no lo ves como un problema. Te dices: «Mientras no me mate y pueda seguir viviendo, aunque sea su sombra, todo va bien». Pero no va bien. Hablas con amigas y con otra gente y un día cuentas alguna cosa que no suena bien, no suena a convivencia social. Y otro, tomando un café, después de un episodio, se te escapan las lágrimas. Y alguien que te quiere, se da cuenta de que las cosas no son normales y te dice que vayas a un especialista en estos temas a que te asesore.”

Lo que acaban de leer son tres testimonios de mujeres maltratadas. Tres casos escogidos al azar de mujeres concretas, que forman parte de la larga lista que configuran los casos de violencia machista. Detrás de cada palabra, se puede palpar el dolor, el sufrimiento callado durante años, el miedo de mujeres que se sienten indefensas antes su parejas. Hombres que no soportan la idea de ser abandonados, hombres celosos, calculadores y violentos que, cada vez que insultan, humillan o pegan a sus mujeres, su condición de “persona” va quedando mermada. La violencia explícita o la amenaza de recurrir a ella se utiliza como una forma de control sobre la vida de las mujeres. Obedecer, mantenerse en la sombra, cubrir las necesidades y satisfacer los deseos de los hombres es la regla de oro del patriarcado. El “aguanta, ya sabes como son los hombres” ha sido durante largo tiempo un consejo de muchas madres a sus hijas, como una forma, quizás, de prevenirlas sobre las consecuencias todavía más graves si se atrevían a desobedecer, quejarse o intentar apartarse de ellos.

Nos hemos acostumbrado a escuchar en las noticias casos de mujeres maltratadas. Va a hacer una semana desde que murió la última, una joven de 20 años acuchillada presuntamente por su novio en el piso que compartían en Parla junto a su hijo de cerca de dos años de edad . Este caso se suma a los otros 57 asesinatos en lo que llevamos de año. Cifras realmente preocupantes que no parecen dejar de crecer. Este tipo de conductas son intolerables y hay que ponerlas freno. Ninguna mujer debe estar bajo el dominio de ningún hombre, asustada y sin recursos para seguir adelante. Acabar con el horror diario y sufrimiento que muchas soportan día a día debe ser una prioridad.  Es necesario poner fin a los actos de quienes no comprenden que sus mujeres no les pertenecen. Que ellas son libres para hacer cuanto quieran cuando quieran y que nada podrá evitarlo. 

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Categorías:Opinión

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