El Rey Parón


Sucedió este miércoles  14, cuando la manifestación convocada en Gran Vía se encontraban con un grupo de protestantes frente al teatro Lope De Vega. Entre los cabecillas de la propuesta encontrábamos al actor y activista Willy Toledo (Guillermo Toledo)…

Sucedió este miércoles  14, cuando la manifestación convocada en Gran Vía se encontraban con un grupo de protestantes frente al teatro Lope De Vega, donde se iba a representar el musical “El Rey León” a las 8:30 de la tarde. Un cordón de una veintena de policías acompañando de  5 guardias de seguridad guardaba la puerta del único teatro abierto en día de huelga en el centro de la capital. Mientras,  los manifestantes a grito de “Hoy Mufasa se va a su puta casa” o “Ser artista también es un trabajo” pedían el cierre inmediato.

Entre los cabecillas de la propuesta encontrábamos al actor y activista Willy Toledo (Guillermo Toledo) quién apoyó por megáfono que los actores del musical también tienen derecho a huelga. Varios integrantes de la manifestación accedieron al interior con la finalidad de informarse si los trabajadores habían tenido ese derecho, mientras que en el exterior aumentaban los abucheos con gritos tales que “Esos actores están obligados”. Ante la espera se produjo una sentada que ocupó más de un tercio del ancho de la calle, lo que obligó a desviar el tráfico por San Bernardo.

A menos de veinte minutos del comienzo de la sesión los líderes del grupo anunciaron que no se les había permitido hablar con los responsables del teatro, y pidieron la presencia de algún abogado de la unión para que negociara con el director de recursos humanos. Durante esta charla la policía rogó a los presentes que se permitiera crear un pasillo entre la muchedumbre para que el público pudiera acceder al teatro. En ningún momento se impidió el acceso a nadie, sin embargo todo aquel que llevaba una entrada en la mano fue abucheado. Se oían insultos por las dos partes, mientras la masa entonaba “Podéis venir otro día” o “No se trabaja, no se consume”,  algún que otro espectador enfurecido soltó insultos y gestos hacia los huelguistas. Debemos mencionar que los cabezas de grupo llamaban siempre a la calma y estaban totalmente en contra de cualquier enfrentamiento con la policía.

Finalmente, tras dos horas de protestas, la función comenzó en la hora prevista y la agrupación se movilizó hacia la plaza Santa Ana donde se formó una asamblea para hablar de lo ocurrido. Por otro lado, los abogados prometieron comenzar las acciones legales contra el teatro y la compañía responsable.

En ocasiones como esta deberíamos de pararnos a pensar quién tiene la culpa. La culpa de que el teatro estuviera abierto, la culpa del mal rato que pasaron los espectadores, la culpa de que se hayan impuesto acciones legales. ¿Quién es el culpable?

¿Los espectadores? Seguramente la mayoría de esas 1400 personas habían comprado la entrada meses antes de que se convocara la huelga, y han pagado un precio por ellas que nos es precisamente barato. ¿Y los que estaban comprando la entrada en taquilla ese mismo día?  En su caso, tienen derecho a seguir la huelga o no.

¿Es por tanto culpa de la compañía? Cualquier persona que haya intentado adquirir una entrada sabe que están agotadas para los próximos meses. Cancelar la función de un día supone que los espectadores de dicho día no podrían volver a adquirir una entrada hasta después meses. ¿Deberían de haber cancelado la obra y devuelto del dinero?

¿Es culpa de los manifestantes? Estaban cumpliendo su derecho a huelga, pero ¿puede una manifestación legal convertirse en un “piquete” a media marcha? Subrayo el adjetivo de piquete porque, aunque muchos insistan en llamarlo así, no fue tal cosa ya que no impidió a los trabajadores o espectadores cumplir su función.

¿Tendrá la culpa el gobierno? Son sus medidas y recortes lo que han provocado esta huelga. ¿Tendrían razón los manifestantes con el grito de “A ver a dónde vas cuando cierren los teatros?

Cada persona debería de responder estas preguntas según su criterio,  pero solo un espectador podría contarnos con qué cuerpo se sentó en la butaca.  Puede que se lo tomara como una anécdota o puede que le amargaran el espectáculo. En cualquier caso, este espectador, que debería de estar disfrutando uno de los mejores espectáculos que tenemos hoy en día en la ciudad, seguramente sí que se preguntó, aún con el cuerpo frió quién tendrá la culpa.

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Categorías:Nacional, política

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1 respuesta

  1. Me parece muy astuta la manera que has tenido de enfocar la noticia y, más conociendo de antemano tu opinión
    Enhorabuena por haber conseguido que una de tus lectoras se caliente la cabeza con tus preguntas

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