El “Caso Petraeus”, un lío de faldas lleno de espionaje


Desde el pasado día 9 de noviembre, la renovada presidencia de los Estados Unidos así como dos de las mayores instituciones del país, la CIA y el FBI, se han visto manchados por una trama amorosa entre dos generales, una escritora celosa,  una amiga de la familia y un agente del FBI que trata de defenderla. Un culebrón pero con gran repercusión.

David Petraeus

David Petraeus compareció en el Capitolio por los ataques en Bengasi en septiembre de 2011.

El pasado viernes día 9 de noviembre presentaba su dimisión al cargo el director de la CIA, el general David Petraeus. Según explicó a Barack Obama tres días después de que éste  fuera reelegido como presidente de los Estados Unidos, su renuncia a la dirección se debía a la situación personal en la que se veía envuelto como consecuencia de una relación extramatrimonial.

“Ayer por la tarde, acudí a la Casa Blanca y le pedí al presidente que me permitiese, por razones personales, renunciar a mi cargo. […] Después de haber estado casado durante más de 37 años, demostré muy pobre juicio al comprometerme en una relación extramatrimonial. Ese comportamiento es inaceptable, como esposo y como líder de una organización como la nuestra”. Así decía la nota oficial que el general Petraeus envió para anunciar su dimisión. Gran parte de la sociedad norteamericana se mostró conmocionada por la noticia, pues la figura del general es una de las más destacadas y notorias tras las guerras de Irak y Afganistán, donde sus decisiones y actuaciones tuvieron gran trascendencia y fueron claves para las tropas estadounidenses destinadas.

Fueron varias las declaraciones a favor de su persona tras la renuncia. El presidente Obama calificó a general como “uno de los general más destacados de su generación”, una persona cuyo “servicio ha hecho a nuestro país más seguro y más fuerte”. También lo hizo James Clapper, director de Inteligencia Nacional de EEUU, definiendo al exdirector en una nota oficial como “uno de los más grandes patriotas de nuestro país”.

 La llegada del general Petraeus a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) data de 2011, cuando entró como sustituto de Leon Panetta. Su trabajo se desarrolló en la sombra hasta la muerte del embajador de EEUU en Libia, tras un ataque contra el consulado norteamericano en Bengasi. Desde ese momento, las críticas hacia la actuación de la CIA fueron constantes y aun hoy en día el suceso no se ha llegado a esclarecer. Días después se desvelaría la cercana cita que el general Petraeus tenía en el Capitolio para declarar lo sucedido en aquella ocasión. De esta manera, la incertidumbre sobre su dimisión se hizo palpable.

Hasta este punto la noticia podría haberse quedado en un de los muchos escándalos por líos de faldas que existen dentro de las grandes esferas de poder. Sin embargo, el show comienza con la noticia de la apertura de un expediente a la biógrafa de Petraeus, Paula Broadwell, una mujer casada y con dos hijos que había dedicado sus últimos años al estudio de la figura del general para una tesis doctoras que acabó siendo un libro de memorias. Al parecer, Broadwell había tratado de acceder de forma ilícita a una cuenta de correo electrónico del general, en el cual se encontraba información clasificada, tal y como informó la cadena estadounidense NBC.

Finalmente, tal y como anunciaban varios medios norteamericanos, el general no negó que la mujer con la que había mantenido una aventura extramatrimonial fuera Paula Broadwell. Junto con esta noticia, la FBI anunció irregularidades dentro de la cuenta personal en Gmail del general. Al parecer la cuenta había sido utilizada por una persona cuyos mensajes distaban mucho del estilo y personalidad de Petraeus. La escritora, después de que finalizara su relación con Petraeus, comenzó a enviar amenazas a una de las amigas de la familia del general, Jill Kelley, instándola a mantenerse lejos de él. Este fue el punto clave que destapó todo el escándalo de este caso.

En primer lugar, se llega a una alarma en la seguridad nacional de EEUU, pues todo material clasificado que pudiera encontrarse en esta cuenta, poco segura dado que Broadwell había accedido a ella, podría ser de gran valor para los enemigos del país americano. Por otra parte, el anuncio de la renuncia justo tres días después de la victoria de Barack Obama en las elecciones levantó sospechas. La ley estadounidense obliga a los presidentes de los Comités de Inteligencia del Senado y de la Cámara de Representantes a estar informados de todos aquellos movimientos significativos dentro del mundo del espionaje. Por esta razón, se dudaba de que el FBI no informara a la Casa Blanca o al Congreso acerca de la investigación que se podría estar llevando a cabo. Las sospechas llegaron a su fin el pasado día 12 de noviembre, cuando se conoció la noticia de que el grupo republicano del Congreso de EEUU conoció la noticia de la investigación llevada a cabo por el FBI sobre el director de la CIA el día 27 de octubre, es decir, días antes de las elecciones presidenciales. Tal y como anunció el líder republicano de la Cámara de Representantes, Eric Cantor, su jefe había recibido la noticia días antes de la victoria de Obama en la carrera presidencial, mediante una filtración de uno de los miembros republicanos de la Cámara que tenía contactos dentro del propio FBI. Poco después se sabría que el contacto del FBI, el ahora conocido Frederick Himphries, había sido desligado al caso por una aproximación de carácter sexual a la Jill Kelley, amiga de Petraeus, también casada y con tres hijos. Sin embargo, dadas las circunstancias de la filtración en aquel momento, se decidió no compartir la información. La Casa Blanca insiste en que las primeras noticias que recibieron fueron con la renuncia del general. Cabe preguntarse ahora, ¿Qué habría ocurrido de saberse la noticia antes de las elecciones? ¿Por qué uno de los miembros del FBI decidió filtrar la información al grupo republicano?

Pero lejos de acabar aquí el escándalo, vuelven a saltar los plomos cuando otro general de alto nivel, John Allen, se ve implicado en la trama por “comunicación inapropiada” con una de las mujeres vinculadas a la trama, Jill Kelley, amiga del general Petraeus y mujer amenaza por la amante del general, Paula Broadwell. Uno de los correos interceptados en este caso se encuentra vinculado con alguna de las cuentas de Broadwell, lo que establece una conexión entre los cuatro personajes de esta telenovela.

Finalmente, Petraeus aceptó comparecer el día 16 de este mes como director de la CIA ante el Capitolio por los hechos ocurridos en Begasi el pasado septiembre. Lo que en un primer momento se calificó como un ataque por parte de una masa enfurecida de seguidores a Mahoma que se vieron insultados por un video en el que se ridiculizaba, se anunció posteriormente como un ataque de la banda terrorista Al Qaeda. Sin embargo, según los grupos republicanos, se sabe que el consulado estadounidense en Bengasi no era sino una base de la CIA en la que todas las victimas estaban implicadas a excepción del embajador, Chistopher Stevens, y que en ningún caso el ataque fue una “manifestación espontánea”, sino un cúmulo de errores en la seguridad. La CIA ha abierto recientemente una investigación sobre sus actividades para esclarecer cuál es su implicación en el caso.

Por otra parte, el general Allen ha sido sustituido en funciones de jefe de las tropas norteamericanas en Europa y Máximo mando militar de la OTAN, por el general del Marine Corps Joseph F. Dunford Jr, quien se comprometió a mantener el calendario de retirada de las tropas de Afganistán previsto por el presidente de los EEUU antes de finales de 2014.

El adulterio en el ejército norteamericano está penado con la expulsión y hasta un año de prisión. En el caso de que se llevara a cabo un congreso de guerra, el general Petraeus y el general Allen podrían dejar de poseer los rangos de generales y de recibir sus pensiones anuales por parte del Pentágono de 200.000 dólares.

Por ahora, todo queda en un romance entre cuatro protagonistas ligados todos ellos entre sí con tintes políticos, espionaje y muchas sombras. Poco a poco se irán esclareciendo los detalles de esta vergonzosa telenovela. O no. Lo que sí está claro es que esta historia quedará para la historia como un escándalo de faldas más dentro de los altos cargos del poder.

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2 respuestas

  1. Escrito para una película, pero me gustaría saber que relación tenian con sus eposas o esque no se daban cuenta, que no me lo creo… de todas formas Teresa te empiezo a admirar por tu forma de escribir, un abrazo

    • Hola, Araceli.
      Muchas gracias por el comentario.
      La relación entre los generales y sus esposas podría ser normal ya que todo esto se ha llevado a cabo vía Internet en el caso del general Allen, y en Afganistán en el caso de Petraeus y Broadwell. La escritora estuvo una temporada en este país siguiendo los movimientos del general para escribir su tesis doctoral, después convertida en libro, y se supone que fue ahí donde comenzó la relación.
      Quizás hay una verdadera razón detrás de todo esto que ha llevado a que salga a la luz, porque si no hubiera dimitido el general Petraeus esto no tendría por qué saberse. Me decanto por el ataque a la embajada de Bengasi, que llevó a que el general pusiera la excusa de la relación extramatrimonial para salir del problema, pero habrá que esperar para saberlo.

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