Domingo negro para el deporte español


La selección española de fútbol sala aplaude a la afición.

El Domingo 19 de Noviembre se preveía caliente con respecto al deporte español. Con la final de la Copa Davis de tenis entre medias de otra de fútbol sala y el quiero y no puedo de Fernando Alonso para intentar ser campeón, que, gracias a un aliado inesperado, consiguió salvar, mínimamente, el fin de semana de nuestro país.

Vayamos por orden cronológico. Mientras David Ferrer hacía soñar a toda la afición española al tenis, con una remontada ante la República Checa, con una victoria fácil ante Tomas Berdych, el bicampeón mundial de fútbol sala español medía fuerzas ante la canarinha de Falcao y Neto, héroe para los brasileños y villano para todos los aficionados de nuestro país.

Tras una primera parte con mucho toque y poco juego, los dos titanes del fútbol sala actual desplegaron todas sus armas por conseguir esa ansiada estrella que luciría encima de su escudo. Brasil golpeó primero. Un formidable Neto adelantaba a su selección y el partido se ponía muy cuesta arriba para La Roja. Así gusta más ganar. Y fue entonces cuando Torras primero y Aicardo después, dieron la vuelta a la final en tan solo 1 minuto. Saboreando ya la victoria y cuando el tiempo se echaba encima de los sudamericanos, llegó el golazo de Falcao. Estrella brasileña venida a menos con los años, que apareció en el momento que más le necesitaron sus compañeros. La prórroga, un correcalles. Los dos querían ganar y ninguno quería perder. Nadaban y guardaban la ropa a la vez. Y a 19 segundos para el final, a España se le olvidó guardar esa ropa y el incombustible Neto, nadó más que nunca para dejar helados a todos los allí presentes. Lozano tuvo en sus botas el empate a 3 cuando el reloj marcaba 2 segundos restantes. Lo demás fue historia. Brasil pentacampeona del mundo  y España, gloria para todos nosotros, tendrá que conformarse con el subcampeonato pero volviendo, eso sí, con la cabeza bien alta.

David Ferrer en un lance del partido ante Berdych.

Fue entonces cuando todos los ojos fueron a parar hacia Nico Almagro, que tenía ante sí la oportunidad de erigirse en un nuevo héroe de la Armada española, como en otros tiempos lo fueron Juan Carlos Ferrero, Carlos Moyá, Rafael Nadal o Verdasco. Pero un inicio muy dubitativo del murciano, unido a un juego muy alejado de su mejor nivel, pusieron las cosas muy complicadas. 2-0 ante un Radek Stepanek que tampoco estaba siendo un torbellino sobre la pista. Nico se centró y eso le permitió igualar un poco más las cosas llevándose el tercer set por (3-6). Y en el cuarto, de nuevo la sombra del comienzo del partido volvió a sobrevolar suelo checo, permitiendo que Radek consiguiese el definitivo punto para que la Copa Davis se quedase en su país. David Ferrer nos puso la miel en los labios y un irregular Almagro, nos la quitó. Algunos se acuerdan ahora de las declaraciones de Feliciano López, cabreado por no jugar esta final. Sea como fuere, España mantiene sus 5 ensaladeras y ahora toca mirar a 2013 Primera parada, Vancouver.

Y cambiamos de continente, de Europa nos marchamos hacia Estados Unidos, concretamente al circuito de Austin. Fernando Alonso tenía ante sí lo imposible, recortar puntos a Sebastian Vettel (primero), saliendo desde la cuarta línea de parrilla, séptimo, gracias al cambio de la caja del monoplaza de Felipe Massa, para favorecer la salida del asturiano por la zona limpia del asfalto. Y favoreció. En los 300 primeros metros Fernando ya era cuarto, justo la posición límite para impedir al alemán ser campeón del mundo en ‘la tierra de las oportunidades’. El Ferrari, o al menos el de Alonso, estaba lejos de los tiempos de Vettel y Hamilton, peleándose por la primera posición. No así del otro Redbull de Mark Webber, que tuvo que abandonar la prueba por un problema con su alternador, de nuevo. No era el coche que tenía que fallar para el español, pero esa posición ganada vino muy bien.

Lewis Hamilton (1º), Sebastian Vettel (2º) y Fernando Alonso (3º) coparon el podio del GP de EEUU.

Eso sí, Fernando tuvo que sudar para poder tener un final de carrera tranquilo. Primero tuvo que lidiar con un peleón Kimi Raikkonen y posteriormente con el inglés Jenson Button, que alargó su parada al llevar el compuesto contrario del español. Sólo quedaba esperar un error de Vettel, porque por prestaciones sería imposible recortar. Eso, o que el tantas veces enemigo y esta vez aliado, Lewis Hamilton, echase una mano al cuello del alemán y otra al hombro del español. Y eso hizo. Con más ritmo que Sebastian, estuvo toda la sesión como un muelle. Entre diferencias de 1 y 3 segundos hasta que vio la oportunidad, ayudado por el DRS, y sobrepasó al piloto de la bebida energética. Lewis se merecía esta victoria, siendo su penúltimo gran premio con McLaren. Y Fernando Alonso, se merecía llegar a Brasil con opciones tras un año espectacular pilotando un coche inferior al Redbull. Y sus opciones pasan por estar en el podio. Todo lo que no sea subir al cajón, dará el campeonato al alemán.

Así se cerraba un Domingo negro para el deporte nacional, salvado, al menos de momento, por un aliado inesperado. Lewis Hamilton. Fernando está a 13 puntos. Es difícil, pero no imposible.

’Ganaremos, perderemos, pero no nos vamos a rendir hasta la bandera a cuadros’’. Fernando Alonso.

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